Adara: acaba con la estafa de Cristina Porta y Luca Onestini en ‘Secret Story’ de una vez

Localización: ‘Secret Story’. Reparto: Cristina Porta y Luca Onestini. Sinopsis: Dos concursantes de un reality de Telecinco temen por su permanencia y deciden dar el paso definitivo en su montaje para cargarse a una todopoderosa Adara.

“Ahora solo tenía que aclarar que no fuiste el amor de mi vida. Solo fuiste el amor en ese momento. Perdón por haberte dado un título tan grande; sobre todo tan falso. Casi tanto como tú”. Podría serlo, pero no, no es una frase de Cristina Porta. Al menos, por ahora. Si Cristina resulta perdedora frente a Adara Molinero, tal vez sí se desmarque de esa inverosímil historia de amor que ha fraguado con Luca Onestini. Pero si no es así, continuará firme por la senda que ha transitado durante estas once semanas: la del montaje y la estafa más osada.

Lo que se ha producido esta pasada madrugada probablemente no todos lo sepan. Salvo los seguidores habituados al canal 24 horas o aquellos vigilantes de la red, gran parte de los espectadores de ‘Secret Story’ no descubrirán la dantesca imagen entre la periodista y el italiano hasta esta noche. No cabe la menor duda de que, en la gala, el programa se esforzará por crear un envoltorio lo suficientemente hipodérmico y sensacionalista como para seducir y convencer a ese sector del público que se ha engañado a sí mismo y ha caído en las redes de la peor trama que se recuerda. La menos real y la más descarada.

Esas estratagemas subrepticias que antes en ‘Gran Hermano’ se penalizaban por el propio programa, pero que ahora, por desgracia, es el mismo que potencia, fuerza e incluso participa de ellas adquiriendo el papel predominante de cómplice absoluto de esa quimera. No se sabe muy bien si es porque se empeñan en arañar unos cuantos puntos de su maltrecha audiencia o porque hay detrás otras razones encubiertas. Las malas lenguas han apuntado a que Cristina tiene un vínculo con alguien de la organización del reality. Son rumores que se alimentan y abonan con sus asiduas prácticas sospechosas.

En televisión seguro que no lo habrás visto. Sin embargo, gracias a ese preciado 24 horas, cada vez más censurado y conculcado, se pudo captar hace unas semanas cómo la señora Porta elucubraba con la posibilidad de que una de las galas empezara más tarde de lo normal por un especial de Telecinco sobre el volcán de La Palma. ¿Cómo es posible que su sobrestimado ingenio fuera tan allá y pudiera visionar un fenómeno natural de esas características habiéndose producido éste después de su entrada en la casa?

Solo hay una única explicación y es pensar en que los responsables le suministran información del exterior. No sabríamos responder con qué finalidad, aunque siempre contraviniendo las normas del concurso, ultrajando la esencia de un aislamiento cada vez más denostado por el propio formato y mostrando, sin el menor atisbo de pudor, una falta de neutralidad, justicia, honestidad y decencia. No solo respecto al resto de concursantes, sino también hacia la audiencia que aún sobrevive a este auténtico despropósito.

Sucediendo esto, ya nos podemos imaginar cualquier cosa. Sin ir más lejos, un enfoque manipulado y sesgado de los vídeos que se exponen en cada una de las entregas semanales para beneficiar y elevar a unos y perjudicar y enterrar a otros. Un extremo que ha puesto en pie de guerra a quienes no se dejan abducir por el hilo argumental que pretenden imponer. Y un extremo que ha obligado a que tengamos que reescribir el guion con Elena Rodríguez, madre de Adara, encabezando esa protesta. No han sido pocas las ocasiones en las que ella ha denunciado públicamente una temática negativa contra su hija.

Una tendencia que viene siendo recurrente y que se repite casi por sistema, sobre todo en las dos últimas semanas. Que se incurra en ello es, cuanto menos, curioso. Porque no todos serán conscientes, y los que no siguen los intríngulis y la trastienda de la televisión probablemente menos; pero lo cierto es que la flamante ganadora de ‘GH VIP 7’ entró en esa casa para remar a favor del concurso y ser un gancho con el que catapultar las audiencias. Porque lo que no es un ningún secreto que ‘Secret Story’ iba camino de reeditar lo que ya ocurrió con el olvidable ‘GH Revolution’.

Adara vino a ser el salvavidas del formato accediendo a participar y sobreponiéndose sin ambages a las grandes dificultades que entraña un concurso a mitad y con las relaciones y los grupos establecidos y consolidados. Sin embargo, lejos de existir un ápice de agradecimiento, lo que se ha hecho es menoscabar su imagen, colocarle en el peor lugar y negarle ese chaleco para que su trayectoria en el reality naufrague. Qué desfachatez más inadmisible.

Cristina y Luca, un pacto por la expulsión de Molinero

Pero para intragable, lo que Cristina y Luca están tratando de hacer a solo unas horas de que se dirima el duelo más disputado con Molinero y se conozca el veredicto del público. Porta sabe muy bien que goza de un apoyo mayúsculo fuera después de haberse salvado de sucesivas nominaciones, pero sabe aún mejor que se enfrenta a la más difícil de todas y que tiene un pie fuera. De manera que la misma que ha puesto freno con Luca durante todo este tiempo, con un beso que ni siquiera llegaba, ahora ha precipitado una noche de pasión para no hacerlo ella por el desfiladero.

El cortometraje se grababa a altas horas de la madrugada. Localización: Guadalix de la Sierra. Reparto: Cristina Porta y Luca Onestini. Sinopsis: Dos concursantes de un reality de Telecinco se ven acorralados, temen por su permanencia, deciden dar un paso más en su montaje y no les queda más remedio que forzar una ‘fake carpeta‘ a solo unas horas de la expulsión más decisiva de la edición con el objetivo de liquidar a su mayor contrincante: Adara”.

Y claro, como era de esperar, desde el programa se han apresurado en cebarlo hasta la extenuación desde primera hora del día. No solo en redes, también en espacios de Telecinco. Un escandaloso movimiento ante el que la soberana audiencia debe saber que todo es un engaño que debería costar la expulsión a esa Cristina que se cree por encima del bien y del mal y a la que debemos hacerle saber que estas estrategias están muy lejos de la telerrealidad. Adara, ganadora. Cristina, estafadora.