'Bruja Escarlata y Visión' finalmente revela la identidad de su villano en el séptimo episodio

‘Adivina Rojo y Visión’ ha entrado de satisfecho en la división de los 2000, derribando la cuarta tapia por el camino. Si en los capítulos anteriores la serie de Disney+ referenciaba directamente a clásicos como ‘Embrujada’, ‘La tribu de los Brady’ o ‘Malcolm in the Middle’, al cambiar de siglo era inapelable tomar prestado el estilo de ‘The Office’. La ficción de culto, creada originalmente por Ricky Gervais y adaptada más delante en Estados Unidos, sentó las bases del formato del hipócrita documental en el ámbito de las sitcoms, siendo la precursora de otros éxitos como ‘Modern Family’.

Precisamente entre Dunder Mifflin y la casa de los Dunphy transita el séptimo y antepenúltimo episodio de ‘Adivina Rojo y Visión’. Tras chascar contra las fuerzas del orden asentadas a las arrabal de Westview, Wanda ha perdido definitivamente el control de su efectividad alternativa, la confianza de Visión y, en epítome, el propósito que parecía articular toda esta ficción. La propia Adivina Rojo lo deja claro al eclosión del capítulo en una excéptico conversación con sus hijos, tras la cual se empieza a intuir que puede deber un demiurgo aún más poderoso que ella.

El origen de una nueva heroína

Fuera de Westview, Monica Rambeau y Jimmy Woo se reúnen con compañeros de confianza, conscientes de que la auténtica motivación de Hayward no pasa por auxiliar a los rehenes, sino por recuperar a Visión y su incomparable potencial marcial. Mientras tanto, Darcy, que fue absorbida al expandirse la barrera interdimensional, cruza su camino con el de Visión, quien la despierta de su modorra para conseguir respuestas acerca de la efectividad de su himeneo con Wanda. Entreambos componen una pareja cómica fascinante, que se mantiene alejada del auténtico conflicto de un episodio que rápidamente suelta dos megatones.

El primero en impactar es el relativo a Rambeau, que, en su empeño por cruzar la densa barrera, adquiere habilidades sobrehumanas. Por el momento, no está claro qué poderes ha conseguido, pero no deben ser ausencia débiles, ya que le han servido para aplacar un ataque de ira de Wanda. Cuando se produce el enfrentamiento entre ambas, Monica prostitución en todo momento de empatizar con el personaje de Elizabeth Olsen, cuya examen cada vez delata un viejo graduación de comprensión. No obstante, antaño de que esa comunión sea plena, aparece la responsable del segundo detonante: Agnes.

La verdadera showrunner

Cuando parecía que el choque entre Olsen y Teyonah Parris podía ser el punto crítico del episodio, se ha producido, textualmente, el descenso a la oscuridad de Wanda. Al darse cuenta de la abandono de sus hijos, la matriarca ha bajado al sótano y, tras atravesar un pasadizo de lo más lúgubre, se ha topado Agnes, que, como se venía rumoreando, positivamente es Agatha Harkness. En los cómics, Harkness es una poderosa nigromántica y una suerte de mentora para Wanda, que tiene una incidencia mayúscula en la trama que se está adaptando en ‘Adivina Rojo y Visión’.

Este viraje va acompañado de un cambio de estilo visual, ya que Harkness toma el control definitivo de la sitcom. En ese proceso, se muestran las intervenciones de la nigromántica en diferentes momentos de la serie, como en la aparición de Pietro. Ella ha sido la auténtica titiritera, aunque por ahora no queda claro hasta qué punto Wanda queda absuelta o si comparte responsabilidad con Agatha, ni si esta última está bajo el atadura algún otro miserable, como Mephisto. Esas son las incógnitas que tendrán que resolver los dos últimos episodios… Aunque antaño de abocarnos a otra semana de paciencia, la serie ha ofrecido su primera terreno postcréditos, en la que Pietro pilla a Monica intentando irrumpir en el sótano. De esta modo, y a la paciencia de que Visión se sume a la fiesta, todas las piezas se unen en el hogar de Wanda, cuya ilusión idílica ya se ha desmembrado del todo.