Así es el final de 'Las chicas del cable': Grandes muertes por la libertad y un esperado regreso

Han pasado 3 años desde el momento en que Netflix estrenó su primera serie original en España. ‘Las chicas del cable’ llegaba de la mano de Bambú Producciones para iniciar un nuevo capítulo de nuestra TV, un capítulo de consumos a la carta y producciones internacionales. Elegía para esto una historia de telefonistas que, realmente, ocultaba una historia de lucha por los derechos de las mujeres y las libertad de la sociedad en tiempos en que no era tan simple. Tras 42 capítulos, Lidia, Carlota, Marga y Óscar se despiden por siempre transformados en genuinos héroes.

La segunda mitad de la quinta temporada empezaba con el personaje de Blanca Suárez en un campo de reeducación dirigido por doña Carmen, que renacía de sus cenizas como ave fénix. Tras conseguir escaparse, la villana encarnada por Concha Velasco se hace cargo de recluir a Carlota, Marga y Óscar, provocando que Lidia comience una lucha en el exterior para liberar a sus amigos con ayuda de Francisco (Yon González) y Sofía (Denisse Peña), que se infiltra en la cárcel como enfermera. Por el camino se halla con una inopinada aliada, Elisa (Ángela Cremonte), resuelta a vengar todo el dolor provocado por su madre.

Lidia y Francisco no tardan en descubrir que Elisa está planificando un exilio masivo de disidentes del régimen franquista con ayuda de la actriz Camila Salvador (Valentina Zenere). La protagonista se plantea entonces liberar la cárcel, incluyendo a sus amigos, para huir con ellos a Chile. Cuando doña Carmen descubre sus planes, se comienza un forcejeo en el que descubre que el General Romero (Antonio Valero) fue el responsable de matar a su hijo Carlos (Martiño Rivas) y fingir su suicidio. Llena de saña, Carmen se encara pistola en mano al militar mas este le quita el arma. Justo cuando dispara, Elisa se interpone y, en un último acto de amor, le salva la vida a su madre y recibe el disparo, muriendo en el acto.

El General Romero había sido un aliado de doña Carmen y, juntos, planeaban vender los bebés de las presas para recobrar la compañía de telefonía. Sin embargo, con la muerte de sus 2 hijos y la traición de su asociado, la villana ve la luz y decide asistir a Lidia en sus planes para liberar el campo de reeducación. A cambio, Lidia rapta a Romero con ayuda de Francisco, Pablo (Nico Romero) y también Isidro (Miguel Diosdado), que halla de esta manera la manera de redimir el chivatazo que da al principio de la época por el que Julio, hermano de Pablo, es asesinado por el régimen. Doña Carmen venga la muerte de sus hijos sepultando vivo a Romero.

La muerte de doña Carmen

Entretanto, Marga (Nadia de Santiago) se pone de parto en la prisión y tiene a su hijo con ayuda de sus compañeras y de su marido Pablo, del otro lado del teléfono. Juntos deciden que deben llamar al pequeño Julio. Doña Carmen, por su lado, cumple con su palabra y manipula unos documentos del ministerio que ordenan el traslado de las presas, momento en el que Lidia aprovecha para organizar su fuga. Se suma a su misión Felipe (Raúl Mérida), el soldado que, tras un breve periplo en el seminario, le declara su amor eterno a Sofía.

Con el comienzo de la fuga, Lidia se rencuentra con Carlota (Ana Fernández), Óscar (Ana Polvorosa) y Marga, quien por su parte se rencuentra con su amado Pablo, que termina de ser padre. La protagonista perdona a doña Carmen y le ofrece irse con ellos mas , fatigada de pelear, se despide y muere definitivamente al pegarse un tiro en la sien. Sin tiempo que perder, todas y cada una de las presas se suben al camión y, si bien el inspector Pinillo y una funcionaria tratan de detenerlos, logran salir airosos y llegar a la estación en la que van a deber tomar un tren con rumbo a Burdeos (Francia), lugar desde el que sale el navío a Chile.

Tras un pequeño incidente con la policía, el tren parte con rumbo a Francia. Los planes semejan salir bien y los protagonistas se conmueven pensando en su futuro. Lidia recobrando el tiempo perdido con Francisco y su hija Eva; Marga empezando su maternidad con Pablo y el pequeño Julio; Sofía abriendo su nueva vida con Felipe; Carlota adoptando a Martín, hijo de una presa que ha fallecido en la escapada, al lado de Óscar, que puede ser de nuevo mismo por siempre. Sin embargo, la Guardia Civil trunca sus deseos al detener el tren con la intención de devolverlas a cárcel.

El último plan de las chicas del cable

Lidia, Carlota, Marga y Óscar idean su última argucia para enfrentarse a los guardias mientras que sus compañeros procurar arrancar el tren nuevamente. Ofrecen un bloc de notas con información esencial contra el régimen franquista con la amenaza de publicarlo y, para cuando los guardas se percatan de que realmente se trata del diario que Lidia ha estado escribiendo con sus experiencias, ya han aspirado el somnífero empapado en las páginas del libro. Abatidos, el tren se pone nuevamente en marcha.

En un guiño al principio de la serie, en el momento en que una Lidia adolescente se subió en marcha al tren al lado de Francisco, las chicas del cable salen corriendo para intentar lograr el tren. Sin embargo, esta vez no hay suerte y solo pueden emplear sus últimas fuerzas para solicitar a voces a Francisco y Pablo que cuiden de los más pequeños. Refuerzos de la Guardia Civil llegan y Lidia, Carlota, Marga y Óscar se refugian en una cabaña de la estación.

Los guardas empiezan a disparar a las débiles paredes del habitáculo para dar muerte a los fugitivos. Ellos, dentro, recuerdan en un apasionante flashback todo el camino que han recorrido juntos, siendo conscientes de que se aproxima su final. «Sois mi familia«, afirma Carlota. «Me siento muy orgullosa de ser vuestra amiga«, agrega Lidia entre lágrimas. No desean que su historia de lucha acabe de esta manera y, por última vez, se arman de valor, se ponen de pie, abren la puerta y se yerguen en frente de sus captores, orgullosos de todas y cada una de las libertades que consiguieron cuando los tiempos eran grises. Las chicas del cable se preparan para fallecer.

Maggie Civantos retorna en la escena final

Corte a negro. «Las chicas del cable dieron sus vidas para lograr un planeta mejor«, reza un título final. «Ellas son solo un caso de los sacrificios que millones de mujeres han debido hacer durante la historia. Mujeres valientes, desprendidas, orgullosas. Mujeres que lucharon y todavía luchan por la igualdad de derechos y por la libertad del humano. Este es nuestro homenaje», se lee ahora. Ramón Campos y Gema R. Neira no deseaban terminar de esta manera la serie que ha significado tanto para Bambú Producciones y, como broche final, se ve a las presas que han logrado huir merced al sacrificio de las chicas del cable.

Una última escena, como cierre, devuelve a Lidia, Marta y Carlota a la compañía de telefonía. Ataviadas con su imborrable uniforme azul, les acompaña asimismo Ángeles, el personaje de Maggie Civantos, que retorna por unos segundos para despedirse de la ficción. Óscar, en traje de caballero, ha logrado ser mismo. Supervisa el trabajo mientras que sus amigas vuelven a pasar llamadas, tal como empezó todo. Lidia mira a cámara y se dirige al público que ha seguido sus pasos a lo largo de estos años: «Aquí empezó nuestra historia y acá acaba pues siempre y en toda circunstancia fuimos y vamos a ser las chicas del cable«. Fin.