Asier, encantado con los atributos de su cita: «Me han gustado mucho las tetas de Mónica porque son para agarrar»


Cada noche a ‘First Dates’ acuden nuevos solteros que cuentan antes de ser recibidos por Carlos Sobera, los motivos que le han llevado a ir al programa. La mayoría contestan que en busca del amor, otros incluso reconocen que para tener minutos de fama en la televisión y luego está Asier, que lo hace cumplir el deseo de su madre.

Este hombre llegaba este jueves a ‘First Dates’ tras más de ocho o nueve años soltero, pero en ese tiempo ha tenido sus rolletes. Así mismo se definía como «un tío de la hostia» y por ello buscaba a una chica generosa y cariñosa.

Ha sorprendido al confesar que una de las cosas que más le gusta hacer es peinar a chicas desnudas frente al espejo mientras estas leen algo bonito. «Es algo entrañable, está leyendo, yo disfruto mucho, me parece superrelajante para ella y para mí», expresaba. Carlos Sobera solo ha podido responderle un «los del norte somos especiales».

Su cita fue Mónica, que quería volver a estar enamorada. Dijo tener un punto de locura y nada más llegar se pidió un calimocho, algo que ha vuelto loco a Asier y con lo que le ha dejado claro que es también vasca.

Asier y la primera impresión con su cita: «Me han gustado mucho las tetas de Mónica porque son para agarrar»

Pero si ha habido algo que le ha gustado a él, han sido los pechos de su cita: «Me han gustado mucho las tetas de Mónica porque son ahí, para agarrar. Eso para el invierno viene bien para coger calor y estas cosas».

Ha salido el tema de si tenían hijos, Mónica tenía una niña de 12 años, mientras que Asier no había sido padre aun. Ella confesó que fue su hija la que la animó a ir a ‘First Dates’ mientras que al vasco le ‘empujó’ su madre pero yendo sobreavisado: «Asier, por favor, no la vayas a liar».

A partir de ahí, a Mónica le dio la sensación de que su cita estaba allí por agradar a su madre y no por querer enamorarse, además sentía que él no le prestaba atención cuando le hablaba. En cambio, Asier estaba encantado de su cena. Cuando fue la decisión final, el hombre contestó que sí, piropeando a Mónica, y cuando parecía que ella diría que no, al final sí quiso una segunda cita, pero le dejó claro que había sentido que no se interesaba por ella cuando hablaba.



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