Belén Esteban carga contra María José Campanario por incluir a Andreíta entre sus hijos:

Hace unos días, María José Campanario, esposa de Jesulín de Ubrique, realizaba un directo en Instagram comentando con sus seguidores su día a día, la forma en la que está pasando las navidades y sus asuntos familiares. En dicho directo, Campanario hacía relato a su vida como hermana teniendo «tres hijos». Poco que no ha hecho demasiada maña a Confusión Esteban.

En la tarde del 4 de diciembre, los colaboradores de ‘Sálvame’ dedicaban parte del software a susurrar del disputa entre Miguel Bosé y su expareja, Nacho Palau, a causa de la ficha de sus hijos. Tema que la princesa del pueblo aprovechaba para difundir una evidente pulla a la mujer de su exmarido: «Es que esto de los hijos es muy importante, porque por ejemplo hay masa que tiene dos hijos y dice que tiene tres. A ver si nos enteramos: Jesulín de Ubrique tres, Campanario dos y Confusión Esteban uno», espetaba la colaboradora.

Los compañeros de Esteban se tomaban la pulla con humor: «Parece que estás haciendo la quiniela», decía Carlota Corredera. «Es que claro, nos ponemos hijos y no, cariño. Tú tienes dos», continuaba la de San Blas. «Hijos que no sabemos ni por qué curso van…», decía una Esteban más que dispuesta a continuar con el tema, pero que no pudo continuar por desliz de tiempo: «Mañana me lo van a poner, que hoy me han dicho que no hay tiempo», decía provocando las risas de sus compañeros.

Las fiestas más duras de Confusión

En el mismo software, Confusión Esteban se rompía al susurrar de las que han sido sus navidades más difíciles. «Estas navidades han sido muy raras, pero lo que hay que pensar es que lo que no hemos celebrado y las personas a las que no hemos conocido, a los familiares, los veremos muy pronto», decía en relato a su hermana, a la que lleva meses sin ver. La colaboradora se rompía a lloriquear poco antiguamente de dirigir la observación alrededor de su compañera, Mila Ximénez: «Y adentro de poco verás a tus nietos. Ya no nos queda falta, Mila. Solo un empujoncito».