Cristina Rodríguez mete la pata y revela un spoiler de 'Mask Singer'

‘Mask Singer: adivina quién canta’ está siendo uno de los grandes descubrimientos de la temporada, consiguiendo enganchar a los espectadores cada miércoles para tratar de investigar quiénes son los famosos que se esconden detrás de las máscaras. Cristina Rodríguez, conocida estilista y exjueza de ‘Cámbiame’, ha sido la encargada de diseñar todos los modelos que llevan los concursantes del talent show. Por ello, visitó el plató de ‘Espejo divulgado’ el 18 de noviembre para charlar de cómo es el trabajo que hay detrás de cada disfraz.

Lo más importante en ‘Mask singer’ es sustentar en secreto a sus participantes, ya que es el objetivo principal del software. Por ese motivo, la estilista ha dejado claro en todo momento que desconoce por completo quién está debajo de la máscara: «Mis amigos me hacen chantaje, me quieren cambiar una información por otra, pero de verdad que yo no sé mínimo», ha asegurado. Mientras que Rodríguez aportaba más detalles sobre los diferentes disfraces que ha creado, se le ha escapado una información desconocida para toda la audiencia del software: «El autómata fue muy difícil y el monstruo asimismo. Hicimos muchas versiones», ha comentado la diseñadora horas ayer de que se emitiese la tercera entrega del software.

«¿El autómata?», han aguzado rápidamente los colaboradores de ‘Espejo divulgado’. «¡Ese no ha saledizo!», avisaban a la estilista, que, al darse cuenta de su error, no ha podido evitar hurtar las manos a la individuo y se ha recostado a reír por el spoiler que ha soltado inconscientemente. Rodríguez ha desvelado cuál será uno de los próximos trajes que aparecerán en el software y que era una sorpresa, tal y como ocurrió con Mariquita en el tercer software, que finalmente se descubrió que se trataba de Mónica Carrillo.

Diseñar los trajes con poca información

Los tertulianos de ‘Espejo divulgado’ le preguntaron a la estilista cómo era posible diseñar esos trajes y máscaras para personas sobre las que desconoce su identidad. Cristina Rodríguez afirma que no es una tarea sencilla, ya que cada participante tiene una complexión diferente: «Podemos tener a Romay, o podemos tener a una persona de 1,50». Por ese motivo, explica que a veces la primera impresión les ha fallado: «Los que creíamos anticipadamente que iban a ser muy difíciles fueron muy fáciles, y al contrario». La diseñadora puso de ejemplo el disfraz de Cerdita, el cual al principio «no lo veía» pero que finalmente fue «el más manejable» de todos. Oportuno a la dificultad de su trabajo, ha confesado que a veces le han desvelado el existencias del renombrado o famosa.