Crítica de 'Valeria': Una fresca y divertida oda a la amistad, al sexo y a Madrid, pero que pide algo más

Tras el éxito apabullante de la saga de libros de «Valeria» escritos por Elísabet Benavent, no fue de extrañar que se apostase por una adaptación televisiva en la que contar en la pequeña pantalla las aventuras de su protagonista y su ambiente. La productora Plano a plano y la plataforma Netflix lo tuvieron claro: transformar las páginas de los libros en episodios de la serie ‘Valeria’, que va a ver la luz el día ocho de mayo con su primera temporada compuesta por 8 capítulos.

El fenómeno literario «Valeria» con sus miles y miles de lectores hace que esta serie sea de las más aguardadas de la época y que las esperanzas estén por las nubes. Y es que esta ficción se marcha a enfrentar a 2 géneros de públicos muy distinguidos, cada uno de ellos con sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado están los que no han leído los libros y por consiguiente se introducen por vez primera en este cosmos, y, por otro, los que están enamorados de sus libros y desean rememorar sus historias, ahora en lenguaje audiovisual.

Valeria en la amistad, en el trabajo y en el amor

‘Valeria’ nos introduce en el planeta de su protagonista en el que la vemos de qué forma se relaciona en 3 grandes temas: la amistad, el trabajo y el amor. Valeria no sería exactamente la misma sin sus 3 amigas Lola, Nerea y Carmen, quienes se transforman en sus cómplices, en sus asesoras, aun en su familia. Se precisan. Y por esta razón, si hubiera que delimitar la serie con una sola palabra, sería «amistad».

Respecto al trabajo, Valeria arranca esta aventura con una esencial crisis creativa. Tiene que presentar un primer boceto de su novela y está bloqueada absolutamente, con lo que la inspiración y busca de tramas va a ser una constante en esta historia en la que sus amigas van a ser indispensables, mas más esencial todavía va a ser la llegada de una nueva persona. Y acá es donde se entra en el planeta del amor (y el sexo).

Valeria está casada con Adrián, tienen confianza, se quieren, mas ya no hay pasión. A ello se le agrega la aparición de Víctor, un personaje especial que produce muchas dudas por lo enigmático que es y lo poco que se conoce de él, pero que servirá a la protagonista para localizar una nueva ilusión, devolviéndole su confianza en ella misma y llenando su cabeza de ideas para regresar a redactar su novela. Estos 3 temas esenciales que hemos citado se entrelazan en todos y cada capítulo, si bien a veces se dé más relevancia a alguno de ellos dejando otros de lado.

Diana Gómez y su justo papel protagonista

Diana Gómez es la protagonista de esta nueva serie en la que aporta lozanía y muestra un elevado número de registros. Valeria sin una interpretación como la de esta actriz sería más difícil de comprender, puesto que la protagonista, que en muchas ocasiones vemos que no calla, en otras muchas la observamos en silencio y logra con sus ademanes que el espectador prosiga, segundo a segundo, su línea de pensamiento. Gómez logra, verdaderamente, una interpretación que recuerda al cine de Woody Allen.

El casting es un acierto y es de aplaudir que se apueste por caras desconocidas (o bien no tan conocidas). Parece que hemos pasado aquella etapa en la que lo primordial era tener un enorme fichaje dejando más de lado una buena historia y en ‘Valeria’ vamos a descubrir a unas actrices tan talentosas como son Silma López (Lola), Paula Malia (Carmen) y Teresa Riott (Nerea). Ellas interpretan a las amigas de la protagonista quienes se encaran a otro tipo enfrentamientos a los que se ve sometida la generación de los treintañeros con todas y cada una de las dudas que brotan. A ellas se le suman Ibrahim Al Shami (Adrián) y Maxi Iglesias (Víctor), como primordial reparto masculino, formando el triángulo con Valeria.

La bala perdida de la serie

Las escenas más prometedoras de la serie son cuando se juntan las 4 amigas a charlar de la vida mientras que toman cerveza. Siendo tan diferentes la una a la otra y el tono tan natural con el que se cuenta la historia, podemos observar múltiples puntos de vista de los temas que tratan. Sin embargo, se echa de menos que ahonden algo más, teniendo reflexiones interesantes y generándoselas al espectador. Cuando terminan estas conversaciones te quedas con ganas de más, apreciando que, en parte, han sido escenas cargadas de potencial que se desinflan con temas más superficiales.

Y eso acarrea a que la serie no acabe de asombrar. ‘Valeria’ es entretenida y nos hace pasar un buen rato, mas no engancha con sus tramas tanto como se podría esperar. No es el producto al que estamos habituados, con grandes giros y tramas novedosas. Y eso no es algo negativo, por el hecho de que la transforma en fácil y costumbrista, siendo realmente agradable de ver. No obstante, teniendo un triángulo cariñoso y múltiples personajes «en crisis», sería interesante jugar más con determinado misterio que nos atrape y nos solicite ver el próximo capítulo. Pero esto no ocurre. Y sí que ocurre con sus libros.

Dicho esto, ‘Valeria’ es una comedia fresca, entretenida y hermosa visualmente, que nos hará pasar un buen rato a lo largo del desconfinamiento. Durante sus ocho episodios, querremos pertenecer al conjunto de Valeria y el resto, vamos a ser testigos del valor de la amistad, vamos a desmontar los tópicos del sexo y nos enamoraremos de Madrid, deseando regresar a sus calles pronto y recorrer todos y cada uno de los puntos que vemos en la serie de Netflix. Pese a que no se ha confirmado oficialmente, todo apunta a que esto es solo el inicio de la serie, la que tiene prácticamente asegurada su segunda temporada e inclusive podría contar con 4, igual que el número de novelas en las que se fundamenta.