«Dejé el ego dormido, no podía hacerlo adecuadamente porque no tenía ni idea»

Raquel Meroño es una de las aspirantes de la villa tiraje de ‘MasterChef Celebrity’. Su billete en el formato de Shine Iberia no es solo un desafío por la dificultad que supone, sino que, adicionalmente, significa su regreso a la televisión posteriormente de varios abriles dedicada a su clan. La actriz nos cuenta cómo se ha enfrentado a las complicaciones del cocinado, especialmente en una tiraje marcada por el coronavirus.

‘MasterChef Celebrity 5’ ha sido tu regreso a la televisión. Podríamos aseverar que has vuelto a lo magnate con este formato.

Desde luego. Al menos de la guisa más diferente. Este software no tiene nadie que ver con lo que yo haya podido hacer anteriormente y mira que he presentado ornamentos, he hecho series, cine, teatro… Pero lícitamente un talent show, y adicionalmente este en concreto, no lo había hecho nunca y ha sido toda una experiencia.

Se me ha vuelto a despertar el gusanillo de retornar a la televisión

Conociendo lo duro que es el software, ¿se te han quitado las ganas de seguir en televisión?

Todo lo contrario. Se me ha vuelto a despertar el gusanillo a niveles máximos. Me lo he pasado superbien y soy muy acertado de estar en la tele. Como el bienquerencia que no olvidas nunca. La vida son etapas y ha habido algunas de ellas en las que una parcelita de mí lo echaba de menos.

¿Tienes entonces nuevos proyectos a la perspectiva?

Bueno, vamos a ver qué pasa…

¿Qué es lo más complicado a lo que te has tenido que desavenir en ‘MasterChef Celebrity’?

Pues a la cocina, porque no había cocinado en mi vida, nunca, ya lo veréis. No había cogido una paila nunca… ¡y mira que tengo hijas! Pero en el momento en el que me quedé en estado de buena esperanza contraté a una persona para que se encargara de esto porque yo siempre he sido una mujer muy trabajadora, pero no en la cocina.

¿Algún plato que se te quede en el retentiva?

Hay muchos platos que hemos tenido que cocinar tanto en equipo como yo misma frente al bicho. Acicalar un pescado, por ejemplo, me tuve que preparar muchísimo para ello, porque me parecía complicado.

Esta tiraje ha estado marcada por la pandemia del coronavirus. ¿Cómo han sido las grabaciones?

Han estado haciendo pruebas continuamente. En las pruebas de exteriores ha habido muchísimo control y muchísima seguridad. Hemos viajado siempre los concursantes en monolito, pero no hemos interactuado con absolutamente nadie más. Casi ni siquiera con los jueces, nos han tenido apartados de ellos. Todo el equipo con mascarilla y con muchísimas medidas higiénicas. Hemos tenido que cocinar con guantes por primera vez en la historia de ‘MasterChef’, lo que dificulta la manipulación de los alimentos.

He dejado el ego en adobo, dormidito en casa

Esta tiraje va a tener varios conflictos entre los aspirantes y igualmente entre estos con el comisión. ¿Tú has tenido alguno? ¿Has sido una solicitante cañera?

No te creas. Yo creo que iba mentalizada con que las críticas había que tomárselas con filosofía y que había que estudiar de ellas. He dejado el ego en adobo, dormidito en casa. He ido con harto humildad porque era evidente que no podía hacerlo adecuadamente porque no tenía ni idea.

Entiendo que una vez que te sitúas en frente del comisión para presentar tu plato, es un momento tenso.

Esos son los momentos más tremendos. Cuando estás ahí sola en presencia de el peligro, delante de estos tres, estás muy expuesta. Te da pudor, vergüenza, porque aunque yo no sabía cocinar nadie, desde que me dijeron que iba a entrar, me he estado preparando como una loca. De repente mi vida desapareció, mi clan desapareció, no tenía otra cosa en mente que la cocina. Todo mi tiempo, adentro y fuera de plató, lo acababa dedicando a la cocina. Te esfuerzas tanto que cuando te dan un bofetón, duele.

¿Algún compañero te ha sorprendido tanto a nivel personal como profesional?

Me he sentido muy arropada por las mujeres de la tiraje. Normalmente se suele aseverar que las mujeres entre nosotras somos muy competitivas y que nos damos conflicto y nadie más remotamente de la verdad. He sentido mucho apoyo por parte de todas ellas, especialmente por parte de Raquel Sánchez Silva y Laura Sánchez. Con La Terremoto, con Ainhoa Arteta, con Celia Villalobos incluso. Muy buen rollo con todas. Había competición, pero igualmente ha habido mucho compañerismo.

A nivel culinario, ¿quién te ha sorprendido?

A mí me sorprendió mucho Juan José Ballesta. Él está muy en contacto con la naturaleza, tiene muchos animales y sabía perfectamente cosas que para mí eran un mundo, como deshuesar, cortar las aves, desplumar… Todo eso para él era coser y cantar. Luego Florentino Fernández igualmente, que es un hombre al que le encanta la cocina y sabía desde hacía tiempo que iba a entrar en el software. Se le veía desenvuelto.

Todo mi tiempo, adentro y fuera de plató, lo acababa dedicando a la cocina

Ya hemos gastado que Flo es uno de los grandes desahogos cómicos de la tiraje.

Sí. Ha habido un componente muy importante en esta tiraje que ha sido el humor, las risas. Tanto Flo como La Terremoto de Alcorcón han propiciado un círculo de trabajo increíble; porque no es lo mismo trabajar con agitación, con tensión y con mal rollo que trabajar con agitación, pero con alegría y con muchas risas. Y eso se lo debemos a ellos.