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La edición de ‘La última cena’ emitida en Telecinco el tres de julio contaba con un enorme reclamo: el regreso de Terelu Campos al plató de ‘Sálvame’. La hija de María Teresa Campos era una de las chefs de la jornada, al lado de Víctor Sandoval, y su presencia no dejó indiferente a ninguno de los cooperadores que hacían las veces de catadores y jueces. Esa tensión era esperable, mas lo que no se pudo prever fue la reacción de Lydia Lozano a un insulto proferido por la malagueña, que habría pasado inadvertido de no ser desvelado por Kiko Hernández.

Mientras los tertulianos gozaban del plato primordial, unas albóndigas de rape bañadas en aceite, Hernández explicó que un poco antes Terelu había llamado «subnormal» a Lydia. Ese grave comentario había surgido como contestación a la solicitud de Kiko de no tocar el pan de todos por «el tema del COVID», a lo que la improvisada chef había contestado, en referencia a Lydia: «Como lo tenga la subnormal esta.» Entonces, Terelu no se asustó y dobló la apuesta: «Llora, Lydia, que es lo que quieren ellos. Así que no lo hagas.» ¿Y qué hizo la comensal? Roció sus manos con gel hidroalcohólico, cogió una copa, comenzó a cantar y transformó el plató en una pista de baile: «Llora su puta madre. Estoy hasta las narices.»

Tras un recital coreográfico acompañado de un vehemente alegato, Lozano se dirigió al baño, y Jorge Javier Vázquez no tardó en acompañarla para no perder detalle de lo que estaba por venir. Allí estaba aguardando Nuria Marín, que tenía preparado su juego de atrevimiento, si bien ese reto debió aguardar. «Pensé que habría buena onda,» meditaba Lydia a la puerta del inodoro, al tiempo que Terelu la acusaba de estar montando un «numerito», lo que no frenó a la liberada cooperadora para proseguirse con su comentario: «Terelu es una tía muy divertida y yo lo he pasado muy bien en su casa. El otro día me gustó mucho la cena y me olvidé de que estaba en la tele. Terelu es muy buena anfitriona y pensé que vendría con ese rollo.»

Atrévete

De vuelta al plató, el enfrentamiento se suavizó y las 2 implicadas parecieron lograr la paz. Antes de ese instante de relajación se vivió otra muestra de espectáculo de Lozano, que volvió a entregarse al espectáculo al admitir el reto que le había propuesto ya antes Martín: atrévete a entrar en el baño y salir sin lencería. Sin taparse del otro lado de la puerta, la cooperadora procedió a quitarse el sostén frente a la cámara, sacando un sostén negro bajo el vestido frente a los aplausos de sus compañeros.