Desde su encuentro a ‘Sábado deluxe’ el pasado sábado 3 de octubre, María Teresa Campos ha estado en el centro de las críticas de muchos por sus duras palabras alrededor de Jorge Javier Vázquez, al que dijo cosas tan desagradables como «nadie te quiere» o «te va a retornar a dar la cosa (el ictus)». Una de las personas que ha decidido pelar la talante de la veterana comunicadora es Carmen Laviña, una reputada periodista que llegó a ser la jefa de prensa del expresidente Adolfo Suárez y que trabajó a las órdenes de la Campos en Radiodifusión Esclavitud Española.

Laviña trabajaba como redactora en los servicios informativos de dicha emisora en los abriles 80, cuando María Teresa Campos asumió la dirección de los mismos. La periodista ha decidido relatar en ‘Socialité’ el calvario que vivió trabajando con la presentadora malagueña. «Quítate, no brilles, no destaques, no sobresalgas porque si no voy a por ti», han sido las palabras que Laviña ha utilizado para describir la talante de Campos, a la que considera «la peor jefa» que ha tenido en toda su carrera profesional y «una de las peores personas» que ha conocido en su vida.

«Me he sentido humillaba, menospreciada y utilizada», ha dicho Laviña sobre su etapa bajo las órdenes de la Campos. «Me boicoteaba la redacción de las parte, me censuraba continuamente», ha explicado la periodista, que todavía ha añadido que a María Teresa «le gustaba mucho más trabajar con los chicos que con las chicas». Estas distinciones entre sexos todavía las hacía a la hora de vestir, pues a ellas les reprochaba ir con camiseta y tejanos en verano, pero a los hombres no les hacía ninguna problema sobre su vestimenta, según ha contado Laviña.

«Era muy histérica»

Laviña ha resaltado que la popular presentadora no solo le hacía notar mal profesionalmente, sino todavía personalmente con comentarios muy hirientes alrededor de su físico. «Siquiera tienes cuerpo para brillar», le dijo un día María Teresa, de la que todavía recuerda que era «muy histérica» y que «chillaba constantemente, se enfadaba mucho».

«Trabajar con ella era muy obvio si eras parte de su camarilla», ha explicado todavía Laviña, en narración a un categoría de redactores que eran amigos de la Campos y con los que se iba a comprar ropa interior. Según Laviña, el resto de la redacción estaba «todo el día en tensión, porque por algún costado te iba a caer». «Como te tuviera exclusivo inquina, como creo que era mi caso, era inútil, era una afligirse constante», ha sentenciado la periodista acerca del trato que le dispensó la Campos durante los tres abriles que trabajaron codo con codo en la radiodifusión.