‘Falcon y el Soldado de Invierno’ presenta al nuevo Capitán América en su desenlace

‘Falcon y el Soldado de Invierno’ ha bajado a la calle. Si ‘Nigromántica Grana y Visión’ se centraba plenamente en el drama interior de Wanda, la segunda serie de Marvel Studios para Disney ha hecho todo lo contrario: inquirir en una tragedia que afecta a todo el planeta. El conflicto entre los Sin Banderas y los estamentos gubernamentales ha retratado esa preocupación por cuestiones tan actuales como la administración de la relocalización de los refugiados o el racismo sistemático, anclándolas a un evento determinante en el Universo de Marvel como el Chasquido.

Ese choque ha culminado en el sexto episodio de ‘Falcon y el Soldado de Invierno’, el final de la primera temporada y quizá de la serie. Karli y el resto de los globalistas han liberal en su plan por detener a los responsables políticos, pero Sam, enfundado en su traje de nuevo Capitán América y portando el escudo, ha hecho acto de presencia para impedir que fluyera un reguero de raza. Mientras el héroe encarnado por Anthony Mackie sobrevolaba la ciudad, Bucky ha combatido contra los supersoldados en las calles, recibiendo la ayuda de un socio inesperado.

John Walker ha regresado con un semblante inconsiderado y con el escudo que él mismo ha forjado. A pesar de su poderosa entrada, ha sido incapaz de aplacar a Karli y sus compañeros, pero sí ha conseguido evitar, momentáneamente, que el furgón cargado de políticos se estrepitara desde una gran pico. Aun así, el auténtico héroe ha sido Sam que, tras la trágica homicidio de Karli a manos de Sharon, se ha puesto frente a las cámaras para reprender a todos esos políticos altivos frente a los problemas que afrontan los más vulnerables. Un momento positivamente notable que habría que poner en rizo a los oportunistas que politizan cada problema sin preocuparse por diagnosticar la raíz del conflicto.

Reivindicando el encomienda

Una vez resuelto el festival de acto, ‘Falcon y el Soldado de Invierno’ se ha dedicado a atar cabos. Walker ha asumido la identidad de US Agent impulsado por Valentina, Bucky ha completado su curvatura de redención al tachar todos los nombres de su bloque y, en la ámbito postcréditos, Sharon Carter ha recibido el indulto, para luego evidenciar que piensa traicionar secretos gubernamentales desde su nuevo puesto.

Sin incautación, la clausura más interesante ha sido la de Sam, siempre preocupado por lo que su precursor, Isaiah Bradley, pudiera pensar de él. Tras su discurso se ha hato el respeto del supersoldado afroamericano que, en vez de ver su tarea reconocida por el Gobierno, fue aprisionado, ocultado y sometido a pruebas científicas. Con su nieto Eli siempre de fondo, anticipando lo que podría estar por venir en el UCM, Isaiah ha acudido próximo a Sam a descubrir su estatua, la constatación de que, ahora sí, forma parte de la historia. La voz de la comunidad negra ya no está silenciada y Sam es el mejor referente posible para representarles tanto a ellos como al resto de una sociedad que no observará desde las staff, sino codo a codo.