La gran protagonista del tercer episodio de ‘Veneno’ es Jedet. Desde que Atresmedia anunció su intención de adaptar la historia escrita por Valeria Vegas en una serie con Javier Calvo y Javier Ambrossi, su nombre apareció en las quinielas aunque no por ello su comicios estuvo exenta de polémica. Ahora, con este tercer episodio que estrena Atresplayer Premium el domingo 20 de septiembre y da aparición a la emanación semanal de la ficción, queda más que demostrado su talento, su preparación y el puntería a la hora de optar por ella para materializar a la etapa más pipiolo de Cristina Ortiz, más conocida como La Veneno.

Jedet está presente en el tercer y cuarto episodio de la serie y regresará en el séptimo para realizar un final cameo. Al liza de dar vida a una personalidad que está presente en el imaginario colectivo de todo un país se sumó la complicación personal de estar atravesando su propio proceso de transición de existencias para identificarse plenamente como mujer. FormulaTV ha entrevistado a la actriz, cantante y escritora para conocer de primera mano cómo fue el rodaje de ‘Veneno’ y cómo fue meterse en la piel de una persona a la que ella confiesa «querer mucho, aun sin conocerla».

El rodaje de ‘Veneno’ coincidió con un momento personal muy delicado de tu vida, ¿cómo fue meterte en la piel de la protagonista?

Para mí fue muy duro psicológicamente. Sé que soy actriz y debería separar las cosas, me sé la teoría, pero en el momento en que como mujer trans estás en tu proceso, te ves cada vez más femenina y estás con esos cambios hormonales que te hacen más sensible y abandonado, y te plantan una barba, esa ropa, unas vendas en el pecho… pues es difícil, no lo voy a desmentir. Para mí fue muy difícil y muchos días se me hacía cuesta hacia lo alto, por eso estoy tan orgullosa de mi trabajo. Aun con lo que supuso para mí lo saqué delante y lo hice lo mejor que pude.

Pudiste tener contacto con la clan de La Veneno para preparar tu personaje, si no me equivoco.

Hablé un día con su hermano. Me fui a Adra, pasamos mi amiga y yo un día con él y me estuvo contando todo. Luego estuve hablando mucho con Valeria Vegas, con los Javis, estudiando mucho la historia… Entrenaba cinco veces a la semana con una dieta súper estricta, tenía un coach para el acento, estuve horas y horas viendo vídeos, vídeos y vídeos. Pero claro, mi parte no es la de esos vídeos que muestran la parte pletórica de ella, esa etapa de auge. Tenía que reducirlo todo mucho, coger su esencia pero reducirla a poco más pequeño.

Antes incluso de morder la serie ya había poco de La Veneno en mí

¿Es mejor tener privilegio para construir un personaje que la gentío no conoce tanto, o tener que ceñirte a los vídeos de archivo?

Para mí fue un regalazo. Pude constatar mucho y, como hago toda la transición, fue un liza porque yo lo tomaba como dos personajes diferentes. Miraban diferente, hablaban diferente, se movían diferente… eso lo viví yo incluso como Jedet y la podía entender. Cuando aún no has entregado el paso no te sientes como cuando ya vas viendo las recompensas que te pueden dar las hormonas, o te vas viendo más femenina. Caminas hasta diferente. Y eso en la serie lo pude reverberar. Fue un liza enorme y una responsabilidad incluso porque quiero mucho a Cristina, aun sin conocerla.

¿Notas que hay una parte de Cristina que ya forma parte de ti?

Siempre ha estado ahí, antaño incluso de morder la serie. Lo que más me han dicho en mi vida es que retentiva a La Veneno. Fíjate tú, yo no sé por qué. Si es que tenía barba y me lo decían. Siempre he estado muy conectada a ella, la entiendo mucho, mucho.

De hecho, en ‘Looser’ ya adoptaste un poco su estética.

Sí, era intencional. Esty y yo éramos muy fans de La Veneno y había muchos guiños.

¿Os coordinasteis en algún momento las tres actrices que dais vida a Cristina?

No, creo que eso ha sido más responsabilidad de los Javis o incluso creo que no importa, porque como todo son como fantasías de ella… por ejemplo, Desirée hace de Paca y no tienen mínimo que ver. Más allá del profesor de acento, con el que fuimos a dar unas clases juntas al principio, cada una hizo su trabajo de forma individual.

Es muy interesante cómo ‘Veneno’ dota de un acento tan traumatizado a los personajes cuando, hasta hace no tanto, esto no se veía en televisión.

Es verdad, de hecho muchas veces yo pensaba que cómo nos iban a entender cuando hablábamos. Es que hay partes que parece que necesitamos subtítulos.

Algo que se ha recalcado mucho en la serie es que los Javis han antitético a actrices trans para hacer de personajes trans pero, como comentabas, eso os somete a un proceso complicado cuando os toca revertir vuestra historia y caracterizaros de una forma con la que no os identificáis. ¿Volverías a atravesar este proceso?

Si el plan me motivase como ‘Veneno’ lo ha hecho, sí. Pero es que siquiera volvería a llevar a cabo si no me motivase. Los rodajes son tan duros que tienes que creer en la historia, o querer contarla, o que te suponga un liza que te anime a meterte en ella. Si no tú no aguantas tantas horas, o al menos yo no aguanto porque para eso me hago una campaña publicitaria y cobro más.

¿Qué era tan complicado de los rodajes?

No complicado porque sarna con placer no pica, para mí fue un regalazo y terminaba jornadas de horas y horas y podría activo seguido diez más, es que me encantaba. Sí que a lo mejor lo pasábamos mal con el frío… eso fue muy complicado.

Las escenas de sexo las afronté con mucha tranquilidad pero las de besos me daban patatús

Y por entrar en ámbito más íntimo, ¿te costaba morder las escenas sexuales como las que vemos en el tercer episodio?

No, he de sostener que no sé qué pasa en mi capital pero yo las escenas de sexo las afronté con mucha tranquilidad y tan acertado, y las escenas de besos me daban un patatús. Yo me paseaba en bolas, desnuda por ahí tan acertado. «Venga, ¡vamos a follar! ¡Va!». Pum, pum, pum, lo hacía y todo consumado. Me daba igual porque al final era una coreografía. En cambio, un beso lo veía como poco en lo que ya compartes unos fluidos, poco más íntimo. No beso a determinado que no me apetece. Yo exigía siempre que se cepillasen los dientes antaño de la secuencia. Si grabábamos a las diez de la incertidumbre, a las nueve y cincuenta y nueve tenían que cepillarse; si no, yo no grababa. Esa era mi única exigencia.

¡Y eso que aún no estábamos en época COVID!

No era época COVID pero yo qué sé dónde ha tenido esa persona la boca (risas).

Una curiosidad técnica, ¿por qué este episodio tiene créditos iniciales distintos?

Este episodio lo ha dirigido Mikel Rueda, no los Javis. Él lo ha decidido todo, incluso la estética, entonces supongo que para él tendría más sentido ese grafismo que el otro, adentro de la imagen del episodio. Es un capítulo que parece una película independiente de cine gachupin, es muy sobrio y tiene una fotografía espectacular. No sigue la hilera de los dos primeros, quizá por eso le han entregado esa privilegio.

Además, te ha permitido retornar a un pueblo para el rodaje, con lo que te gusta a ti el campo.

¿Qué pueblo? ¡Ojalá! Eso era a las cercanías de Madrid, en una especie de masía. No era un pueblo.

¿Cómo te quedaste al enterarte de que se va a ver ‘Veneno’ en todo el mundo?

Lo primero que me morapio a la capital fue que cómo concha van a entender lo que decimos y que cómo van a subtitular eso, por Dios. Eso fue lo único que pensé, te lo juro (risas). No me da vahído porque yo ya tengo notorio en otros países como México, Colombia, Venezuela… Esa parte ya la he vivido, constantemente me escriben fans de allí o, cuando fui a Chile, vinieron todos al hotel a darme regalos. Tampoco lo he pensado mucho pero estoy muy contenta.

Más allá de la serie, ¿cómo te encuentras tú en este momento, tras las operaciones?

Mira, yo estoy como una adolescente. Estoy viviendo otra adolescencia. Todo el día p’hacia lo alto, p’debajo, comprándome modelitos, con chicos, con chicas… estoy experimentando un montón de cosas, una privilegio que no he sentido de ningún modo. Siento que he desencajado de la mazmorra, te lo juro.

Estoy experimentando otra adolescencia, una privilegio que no he sentido de ningún modo

¿Evidenciar tu cambio en el físico te está ayudando a alejarte de esos episodios tan autodestructivos que relatabas en tu volumen, «Efecto mariposa»?

Sí. Ahora si leo el volumen pienso que qué triste estaba y qué ansiedad tenía. Ahora estoy tan acertado… Sigo siendo una golfa, porque golfa seré hasta que me muera, y me encanta una mimosa y un cosmopolitan y estar p’hacia lo alto y p’debajo, pero no estoy en el mismo motivo ni de remotamente. Me siento tan plena con mi vida… no me he sentido nunca así.

¿Y qué proyectos tienes más allá de ‘Veneno’?

Sacaré pronto mi nueva canción, está hecha ya y vamos a morder el videoclip. Estoy con un equipo maravilloso. Hay alguna que otra cosilla por ahí incluso.

Veo que sigues conjugando todas las facetas de Jedet: cantante, escritora, actriz…

Sí, es que no puedo dejarlo. No lo hago por exigencia económica, lo hago por exigencia artística. No creo que pueda dejarlo nunca, quizás tarde más en hacer una cosa u otra. A lo mejor tardo cinco primaveras en escribir el posterior volumen, o diez, pero sé que siempre voy a retornar a escribir o a cantar.

Hablando de música, ¿te veremos en la serie cantar «Veneno pa’ tu piel»?

No. Es solo para las promos, en la serie no la canto. Pero voy a retornar al estudio para morder la lectura extendida de «Veneno pa’ tu piel». Cuando lanzamos la lectura del tráiler, que era cortita, los seguidores nos reventaron a mensajes pidiéndonos la lectura larga. Así que con el colega con el que hago la música vamos a ir al estudio. La hacemos por ellos porque no le voy a dar ni promo, ni vídeo, ni mínimo, es para que la tengan y ya está.