La súplica de María Patiño para no seguir comiendo en 'La última cena':

Cualquier espectador de ‘La última cena’ ha sido testificador en más de una ocasión cómo María Patiño probaba algunas comidas con cierto temor. A la colaboradora de ‘Sálvame’ no le gustan ciertas elaboraciones y muchas veces tiene que hacer de tripas corazón y seguir delante. Pero en el software en el que los hermanos Frigenti cocinaron, la gallega lo pasó peor que nunca.

El menú de los tres hermanos no fue del placer de nadie y menos aún de Patiño. La presentadora de ‘Socialité’ atendía a las palabras de Jorge Javier Vázquez, quien le comentaba que el trozo de asqueroso del plato de careta que había comido le había producido una sensación como de corte de digestión. El conductor de ‘La última cena’ le señalaba el trozo que debía yantar, pero Patiño, entre súplicas, le pedía por gracia que ese no. Ya una vez que lo tenía metido en la boca, aseguraba que «tiene pelo».

La comensal estaba pasando por un mal momento, puesto que se veía cómo el trozo que había ingerido se le hacía patraña en la boca. Vázquez bromeaba diciendo que era como «piel de escroto», a lo que Kiko Matamoros completaba con que «escroto mal depilado». La cara de asco y las arcadas traspasaban la pantalla: «Jorge, me estoy sintiendo mal. Estoy sudando. Jorge, me estoy mareando«, confesaba María Patiño. Begoña Rodrigo le acercaba una servilleta para que lo echara, pero la colaboradora se negaba, asegurando que lo hacía por los cocineros.

El veredicto tras el mal rato

Una vez que consiguió tragar la porción de asqueroso, María Patiño pasó a probar la alcaucil. Sin bloqueo, el mal momento le ocasionó que comenzara a sudar, provocado asimismo por el disfraz de becerra que le tocó vestir esa indeterminación. «El cerdo yo supongo que está bueno», comentaba. Cuando Vázquez se acercaba para ofrecerle otro trozo, su compañera le suplicaba que no le diera más: «Te lo pido por lo que tú más quieras, yo te hago lo que quieras, te lo prometo. Te doy la vida entera, te lo juro. Te doy todo lo que tengo en mi casa». La presentadora le apartaba el tenedor con otro trozo de carne, asegurándole que estaban hablando «de salud, de la vida y la muerte».