Las claves que convertirán 'The Last of Us' en el próximo fenómeno de HBO

No son juegos para videoconsolas, es Naughty Dog. Si HBO cambió la percepción sobre la TV a fines de los noventa, la desarrolladora establecida en Santa Mónica ha hecho lo propio con el ocio interactivo, un medio en el que abundan los personajes icónicos y las experiencias estimulantes, mas no los guiones elaborados. ¿Y qué industria está más necesitada que jamás de historias originales? Evidentemente la televisiva, que vive inmersa en una burbuja de producción de la que todos los años salen disparados cientos y cientos de proyectos. Y en este contexto de emplear y tirar, resulta imposible imaginar una cadena más ideal y centrada que la propia HBO para amoldar una de las franquicias más impresionantes de Naughty Dog, «The Last of Us», con una serie que, si tiene presente todas y cada una estas enseñanzas del juego original, podría suponer la confluencia perfecta entre 2 potencias creativas de vanguardia.

Un planeta hostil

El planeta de «The Last of Us» está marcado por una fecha: el 26 de septiembre de 2013. Ese día se desató la pandemia de cordyceps, unos hongos mutados que se instalan en el cerebro de los perjudicados haciéndoles perder el control. Por lo tanto, no charlamos tanto de zombis, sino más bien de inficionados. En cuestión de meses, la mayoría de la población global se vio perjudicada por la infección, y el gobierno estadounidense se decantó por instituir la facción militar FEDRA para supervisar la expansión del virus. Sin embargo, las extremas medidas tomadas por el organismo gubernativo provocaron el florecimiento de conjuntos paramilitares, como los Luciérnagas, que desde ese momento ofrecen una opción alternativa no menos violenta.

El juego original se desarrolla prácticamente por completo veinte años tras el comienzo de la debacle. Las grandes ciudades se han transformado en zonas de cuarentena con toque de queda, sistema de racionamiento de comida y un control opresivo de la mermada población. Entre esas contrariedades nos adentramos en la vida de Joel, un contrabandista que recibe el encargo de escoltar a Ellie, una adolescente que podría mudar el curso de la historia. A su alrededor hallamos un planeta invadido por la naturaleza, donde la violencia es la divisa más habitual, siendo los contrincantes humanos todavía más mortales que los inficionados. De cara a la adaptación, el argumentista Craig Mazin tiene mucho trabajo avanzado tras edificar el asolador planeta de ‘Chernobyl’, mas acá deberá acentuar las gráficas consecuencias de la atrocidad y la violencia y, en suma, todo cuanto implica la descarnada lucha por la supervivencia.

Diversidad postapocalíptica

La pandemia pone a los supervivientes en un plano de igualdad. Mientras tengas las destrezas precisas para subsistir, tu naturaleza sexual, racial o bien ideológica resultan indiferentes. De esta forma, el directivo creativo de la franquicia, Neil Druckmann -que está cooperando en los guiones con Mazin-, compone un futuro en el que la diversidad es un término más arraigado en la sociedad, cuando menos más que en la cultura preapocalíptica. Además, por si acaso hubiese alguna duda, Mazin ha confirmado que la serie no alterará la orientación sexual de Ellie. Aun de este modo la discriminación asimismo tiene cierta presencia, sobre todo en la secuela publicada últimamente, en la que la intolerancia es uno de los temas más relevantes, como, tristemente, lo prosigue siendo en nuestra realidad. Por lo tanto, no estaría de más introducir paralelismos con la situación actual, devolviéndosela a todos y cada uno de los que -a esta altura del siglo veintiuno- han acusado a «The Last of Us Parte II» de adoctrinar por contener una relación lésbica y demás representaciones no normativas.

Miradas enfrentadas

Aunque sea el eje central del juego, y lo va a ser de la serie, la relación establecida entre Joel y Ellie está lejos de ser idílica. Desde su primer encuentro, es evidente que los dos tienen bagajes muy complejos, marcados por la tragedia, que les llevan a chocar como 2 trenes a toda marcha. Desde ese enfrentamiento inicial se desarrolla un vínculo emocionante, que se potencia con la entendimiento de la personalidad de sus implicados: Joel se ha deshumanizado y ha justificado sus brutales métodos con el objetivo de la supervivencia; y Ellie, al haber nacido tras el estallido del brote, solo ha conocido este planeta violento y mermado, con lo que redescubrimos los acontencimientos más mundanos por medio de sus ojos. El contraste de las dos personalidades y su punto de encuentro subliman la historia, que se ve enriquecida con la aportación de personajes secundarios como Riley, Marlene o bien Tess, cuya presencia está asegurada en la serie.

En este apartado no podemos dejar de loar la tarea de Troy Baker y Ashley Johnson en el momento de dotar de vida a Joel y Ellie por medio de la atrapa de movimiento. Sin embargo, es de aguardar que HBO opte por otra pareja de intérpretes para la versión televisiva. Desde que se anunciase el proyecto no han faltado las propuestas por la parte de los fanes. En el caso de Joel, se han proclamado los nombres de Nikolaj Coster-Waldau, Viggo Mortensen y también, aun, Hugh Jackman (¿repitiendo el viaje de «Logan» con Dafne Keen?). De hecho, el propio Baker se ha mojado y ha escogido a Josh Brolin como su opción predilecta. En cuanto a Ellie, la actriz más pedida ha sido seguramente Kaitlyn Dever (‘Creedme’), si bien asimismo se ha traído a colación a Sophia Lillis (‘Esta mierda me supera’) o bien Maisie Williams (‘Juego de Tronos’), si bien todas y cada una anden parcialmente lejos de los 14 años de la adolescente superviviente.

Busca la luz

Una de las grandes virtudes de «The Last of Us» es su diseño de niveles. Ya sea en Boston, Pittsburgh o bien Salt Lake City, las localizaciones cobran vida por el grado de detalle y de cuidado invertido en todos y cada recoveco. Al tratarse de un survival, lograr la excelencia en su escenificación es un requisito indispensable si se quiere sostener al jugador en tensión, lo que se logra sobradamente equilibrando espectaculares paisajes con reclusivos interiores. Para hacer justicia a esos escalofriantes entornos, Mazin y Druckmann van a contar con el apoyo del directivo de ‘Chernobyl’, Johan Renck, que se encargará, por lo menos, del episodio conduzco.

¿Lo oyes?

Es el silencio.

La arquitectura sonora de «The Last of Us» es tan relevante como la visual. Para zambullirse en los oscuros corredores infestados de esporas -una de las vías de contagio de la infección-, es esencial «escuchar» el silencio para situar a los contrincantes a los que hay que derrumbar con el mayor sigilo posible. Aunque en la serie no deberemos preocuparnos de trazar las estrategias más eficaces, sus argumentistas sí que deberán plasmar la tensión vivida por Joel y Ellie en todos y cada enfrentamiento que, de nuevo, contrasta con los instantes más relajados o bien sensibles en los que hace acto de presencia la minimalista banda sonora. En este campo, los responsables de la adaptación tampoco van a estar mal acompañados, en tanto que han reclutado al músico original de los juegos, Gustavo Santaolalla, un par de veces ganador del Oscar por «Brokeback Mountain» y «Babel».

Los inficionados asimismo tienen pasado

Humanizar a unos seres cuya única motivación es morder a la gente es una labor difícil. En «The Last of Us» aplastamos decenas y decenas de cabezas, prendemos fuego y extraemos extremidades a los inficionados a escopetazos por el hecho de que no nos queda otra, son o bien . Pero antes que esos personajes irracionales perdiesen su identidad para transformarse en un amasijo de hongos, tenían una vida. El juego nos deja echar una ojeada a esos pasados para conocer de qué manera afectó y de qué manera se administró el estallido de la pandemia en diferentes comunidades. Para ello se recurre a una narrativa ambiental todavía más desarrollada en la secuela, dándonos acceso al testimonio directo de multitud de personajes por medio de cartas que se hallan durante la travesía por Estados Unidos. Así se desarrollan breves relatos que complementan a la trama primordial, y que en la serie se podrían integrar con una mayor incidencia de personajes secundarios o bien con insertos al estilo de los prólogos de ‘A 2 metros bajo tierra’.

Los pequeños momentos

La violencia es una incesante inevitable, mas su ubicuidad no excluye los instantes más emotivos. Algunos de los momentos más recordables de «The Last of Us» son aquellos en los que nos olvidamos de que estamos en un planeta decadente, sobre todo por medio de la inocente fascinación de Ellie. Con estos paréntesis más sentimentales se potencia la relación entre los protagonistas y se frena la tensión para después pegar con más fuerza. En este sentido, no podemos olvidarnos de otra joya postapocalíptica, «Bienvenidos a Zombieland», y de su 32ª regla: «Disfruta de las pequeñas cosas.»

Mirar más allá

En un movimiento extraño en una industria tan codiciosa como la del entretenimiento, Sony y Naughty Dog no han explotado «The Last of Us» hasta la saciedad. Pese a haber vendido más de 20 millones de copias, la secuela del juego original ha tardado 7 años en ver la luz en PS cuatro. Durante ese periodo se publicó el DLC «Left Behind» que, de la misma manera que la miniserie de cómics «American Dreams», ahonda anteriormente de Ellie y en lo que supone ser una huérfana en un planeta sin esperanzas. Y tras una larga espera, finalmente hemos podido zambullirnos en el inusual «The Last of Us Parte II», una inconformista continuación que acomete un infrecuente ejercicio de ponernos en perspectiva respecto a nuestras acciones. Por lo tanto, si algo ha probado la franquicia ha sido su capacidad de expandirse a su ritmo y sin perder la esencia del juego con el que comenzó todo, que por su parte va a ser la base de la primera temporada de la serie. Y conociendo el trabajo de Druckmann y Mazin y la naturaleza trasgresora de HBO, es muy previsible que la adaptación no se limite a revisitar los greatest hits del material original, atreviéndose a ensanchar su campo de visión para engrandecer su historia de leyenda. O bien cuando menos eso es lo que aguardamos con ganas de una de las series más prometedoras que planean en el horizonte.