Los 10 momentos más impactantes de la primera temporada

En el verano de 2020, Antena 3 incorporó como novedad a su prime time la serie turca ‘Mujer (Kadin)’, protagonizada por Özge Özpirinçci en el papel de Bahar. Una serie que llegaba a España tan pronto como unos meses posteriormente de que concluyera la expulsión de su tercera y última temporada en Turquía y que sorprendía al ir cosechando una buena cantidad de seguidores entre la audiencia española en cada una de sus emisiones en prime time.

Varios meses posteriormente de su iniciación en la principal dependencia de Atresmedia, la ficción turca concluyó su primera temporada tras sumar treinta y dos episodios, divididos por la parte para emitirse a lo liberal de una hora. Un trayecto harto de emociones en el que la producción ha cosechado importantes cifras de audiencia, colocándose en los primeros puestos entre lo más conocido del día, lo que propició que, a finales de diciembre, Antena 3 incorporara la serie turca ‘Mi hija’ a su prime time. Luego del éxito que ‘Mujer’ sigue cosechando tras medio año en expulsión, sobre todo posteriormente de emitir el refriega más esperado por sus fans, en FormulaTV recopilamos algunos de los momentos más destacados que dejó tras de sí la primera temporada.

1 Hatice y Sirin, al borde de la homicidio

Con Nisan (Kübra Süzgün) y Doruk (Ali Semi Sefil) enfermos, Bahar no tuvo más remedio que personarse a Enver (Serif Erol), con el fin de que pudiera cuidar de los pequeños en casa mientras ella trabajaba. En su intento por reconciliar a su hijastra con Hatice (Bennu Yildirimlar), el anciano convenció a su mujer para que fuera a ayudarle con la comida para los pequeños, ignorante de las retorcidas amenazas que Sirin (Seray Kaya) había decidido a su causa para evitar que se acercase a Bahar y su grupo. Por esa razón, lo que parecía un momento de acercamiento entre Hatice y sus nietos, se fue al traste cuando Nisan, inocente, contestó el teléfono de su abuela al descubrir «Hija» en el contacto y pensar que se trataba de su causa, cuando en existencia se trataba de su tía.

La respuesta de la pequeña le reveló a Sirin que su causa se encontraba en casa de su hermanastra. Mientras, el presentimiento de que poco malo podía suceder, empujó a Hatice a salir inmediatamente al encontronazo de su hija último, posteriormente de bramar a su nieta por contestar a su teléfono sin permiso. Por desgracia, la causa de Bahar no se equivocaba: Sirin, al descubrir que su causa se encontraba en casa de su hermanastra, montó en cólera y destrozó todo tipo de objetos en su casa, provocando que se cortara las plantas de los pies con los cristales.

El ataque de furia de la hermanastra de Bahar no se quedó ahí, sino que además acabó realizándose cortes en las muñecas antiguamente de que su causa pudiera aparecer para detenerla. Cuando Hatice llegó por fin y la encontró tirada en el suelo, la mujer se temió lo peor y, en un acto desesperado, se clavó un cuchillo en un intento de suicidio que casi acabó con su vida. Un momento cargado de tensión y tristeza que obligó a Enver a rehusar a Bahar y a sus hijos para evitar mayores desgracias, y en el que la actriz Seray Kaya demostró unas increíbles dotes interpretativas con su ataque de cólera, al igual que Bennu Yildirimlar, encargada de dar vida a Hatice.

2 Bahar planta cara a Hikmet

Tras descubrir los mensajes en el móvil de Sarp (Caner Cindoruk) que había estado en manos de Sirin desde su homicidio sin que ella lo supiera, Bahar descubría que su difunto marido le había sido supuestamente infiel, poco que desencadenaba un ataque de ira por parte de la protagonista. Sumida en el desánimo, Bahar ignoró a sus queridos y asustados hijos y suplicó el apoyo de Ceyda (Gökçe Eyüboglu), quien de forma inesperada accedió a su petición y pasó la tenebrosidad cercano a su vecina. Sin confiscación, allí de recuperar su habitual vivacidad y dulzura, la causa de Nisan y Doruk pasó el día venidero deprimida, con la compañía de su amiga Yeliz (Ayça Erturan), e incluso trató de ponerse en contacto con la enamorado de Sarp. A medida que pasaban las horas sin respuesta, la ira de Bahar fue creciendo hasta que, ya por la tenebrosidad, volvió a oír los gritos de dolor de Ceyda mientras Hikmet (Melih Çardak) la maltrataba una vez más, en esta ocasión, en el rellano.

Mientras que la protagonista se había mantenido callada y resignada en otros episodios similares, o había intervenido para interrumpir las palizas con alguna que otra treta, en esa ocasión Bahar no se quedó protegida tras la puerta de su casa, sino que plantó cara al cafiche de su vecina, con el fin de que dejara de pegarla. A pesar de admitir las habituales amenazas de Hikmet, la protagonista contaba con un as en la manga: el número de teléfono de Umran (Canan Karanlik), la mujer del mafioso, a quien la propia Bahar había tenido que convencer de que su marido no le estaba poniendo los cuernos cuando había aparecido buscando a la supuesta enamorado de este.

«Si vuelve a pegar a esta mujer, le prometo que no dudaré en tachar a su mujer para contarle que le está siendo infiel», aseguró una furiosa Bahar, quien prometió que, cualquier exiguo daño que Ceyda sufriera, sería motivo para cumplir su amenaza. «¡Aléjate de este hombre, Ceyda, antiguamente de que te mate!», concluyó la protagonista, antiguamente de encerrarse en su casa, tras editar un duro mensaje en el que el personaje interpretado por la actriz Özge Özpirinçci dejaba claro la importancia de no soportar el maltrato de nadie, y menos el de tu pareja. Unas palabras que comenzaron a tener más calado en su vecina, con quien Bahar comenzaba a establecer una relación cada vez más cercana y amistosa, al contrario que cuando se conocieron.

3 Enver descubre los secretos de Sirin

La costumbre de Sirin por compartir todas y cada una de sus vivencias con su diario, incluidas sus múltiples mentiras y su tóxica e imaginativa relación con Sarp, le acabó pasando estructura cuando, por casualidad, su padre se topó con la cartilla y leyó su contenido. Al descubrir así todas las mentiras de su hija, Enver no dudó en enfrentarse a solas con Sirin, con el fin de evitar las continuas intervenciones de una cegada Hatice, siempre en privanza de su hija último. Una conversación que se daba posteriormente de que Enver pegara una guantada a la fresco por primera vez en su vida, lo que evidenciaba el enorme molinete que se había producido en la relación entre uno y otro.

«¿Crees que Sarp tendría mucho frío antiguamente de ahogarse en el mar?», planteó Enver al eclosión de la conversación, con una gélida calma, dejando atónita a su hija al cogerla por sorpresa y balbucir de la supuesta homicidio del marido de Bahar, sin tapujos. Un momento que seguro muchos seguidores de la serie deseaban presenciar, puesto que por fin determinado había destapado las crueles mentiras de Sirin sobre Sarp y la relación que habían mantenido, romántica a fanales de Sirin, cordial a fanales de él, mientras seguía casado con Bahar.

«Si no supiera que eso mataría a tu causa, te denunciaría a la policía y te echaría a patadas», reconocía un sereno y dolido Enver, posteriormente de señalar el hecho de que su propia hija era la responsable de la homicidio de Sarp. «A quien odio es a mí mismo, por acaecer dejado que tu causa te sobreprotegiera», añadió el padre, a quien las lágrimas de Sirin no lograron engañar a pesar de su, como siempre, convincente interpretación para desbordar con la suya. «Solo sientes que te haya descubierto», señaló Enver, impasible a pesar de las súplicas y mentiras desesperadas de su hija, tras perder la venda que le había impedido ver todo lo que Sirin ocultaba.

4 Se descubre que Sarp está vivo

Calibrado cuando Bahar y sus hijos se trasladan a casa de Hatice y Enver, tanto Nisan como Doruk tienen un sueño en su primera tenebrosidad que pasan en ella, en el que ven a su padre con vida. Poco que, según contó su causa antiguamente de yacer, podía cumplirse: según una creencia popular, aquellos sueños que uno tenía en su primera tenebrosidad viviendo en una casa, se acababan haciendo existencia. Fue así como la serie lanzó una importante pista de cara a los espectadores, que adelantaba lo que estaba por descubrirse: que en existencia el marido de Bahar seguía con vida. La confirmación de lo que en principio podía tomarse como una mera excentricidad de los niños, se dio exacto posteriormente de que Bahar viviera un desagradable encontronazo con su antigua suegra, ahora una mujer rica, pero igual de altiva y desagradable que en el pasado.

Tras estar cara a cara con su antigua suegra, la protagonista decidió ir a preguntar por ella a su lado de trabajo, donde confirmó lo que hasta entonces había sido una sospecha para ella: que su marido estaba vivo y se estaba ocupando de su causa. No obstante, la aviso, allí de dar tan solo alegría, generaba más dudas entre la audiencia, sobre todo posteriormente de acaecer conocido todos los momentos que Sarp y Bahar habían vivido juntos desde que se conocieron: ¿por qué el marido de la protagonistas no había acudido a apañarse a su grupo tras su supuesta homicidio? ¿Y por qué la mujer que lo acompañaba lo llamaba con el nombre de Alp?

En el caso de la segunda cuestión, los fans de la producción turca tuvieron que esperar a la segunda temporada (que en España, por suerte, se emitió sin esperas tras la primera), mientras que la respuesta a la primera tardó tan pronto como unos episodios en aparecer: Sarp visitaba las tumbas de su mujer y sus dos hijos, a los que daba por muertos por yerro de Sirin. Y es que, cuando envió a un hombre para que entregase fortuna a su grupo mientras se veía obligado a ocultarse, la hermanastra de la protagonista le contó que Bahar, Doruk y Nisan habrían muerto en un incendio, alejando así a Sarp definitivamente de su grupo y creando un potente punto de interés para el espectador: el hecho de que, en algún momento, el marido de la protagonista descubriría la verdad y uno y otro se acabarían reencontrando.

5 Ceyda se queda sin ver a su hijo

En medio de los problemas y retos a los que se enfrentaba Bahar mientras seguía luchando por sacar delante a sus hijos, la serie mostró el costado más humano de Ceyda cuando, de forma repentina, la en un principio arisca vecina recibía una buenísima aviso: podría suceder un mes cuidando a su hijo Arda (Kerem Yozgatli), en su casa, mientras su causa se recuperaba de una enfermedad. Un crío con el que Ceyda no había tenido contacto desde que era un bebé, lo que no restaba que lo amara con insensatez, encima de que se encargaba de remitir fortuna para cuidarlo cada mes.

La aviso provocó que Ceyda mostrara un entusiasmo y una ilusión hasta entonces nunca vistos, hasta el punto de que se volcó en crear un buen hogar para su pequeño, para lo que no dudó en endeudarse con el dueño del lugar en el que trabajaba. De esa forma, la mujer consiguió el fortuna necesario para preparar una buena habitación para su hijo, en la que incluía todo tipo de muebles, juguetes y demás hermoseamiento. Los sentimientos de Ceyda era tal que, de hecho, acabó contagiando especialmente al pequeño Doruk, quien se mostró tan entusiasmado como su vecina delante la idea de poder conocer a Arda. Sin confiscación, toda la ilusión de Ceyda acabó por desmoronarse cuando su causa, allí de entregarle al pequeño, decidió que se quedaría al cuidado de otra de sus hijas.

La desconocida mujer se aseguraba así de seguir manteniendo a Arda allí de su causa, al no considerarla una mujer «de proporcionadamente» por los distintos trabajos que había ejercido, como golfa o cantante en bares de alterne, especialmente cuando el crío requería de mucha atención a causa de su autismo. Con su ilusión completamente destruida, Ceyda acabó derrumbándose como nunca antiguamente, mostrando un costado cariñoso y más humano que la acercó más a sus vecinos, y que se hizo todavía más certificado cuando Hikmet decidió «convencer» a la causa de Ceyda para que le entregara al pequeño, a quien condujo cercano a la mujer. A pesar del emotivo encontronazo, la vecina de Bahar acabó tomando una dura valor: devolver a Arda con su abuela, con el fin de que siguiera en su entorno y con la concurrencia con la que siempre había convivido.

6 Sirin pega una paliza a Bahar

Tras enterarse de que Sirin mantenía una supuesta relación con Sarp a sus espaldas, Bahar estallaba contra todos sus seres queridos que, por su delicado estado de vitalidad, decidieron ocultárselo para no aumentar sus preocupaciones. Dominada entonces por la cólera, la protagonista no dudaba en personarse a casa de su causa, con el fin de hacer que Sirin pagase por lo que hizo. Sin confiscación, prevenida por Enver, Hatice enviaba a su hija último a casa de la doctora Jale (Ece Özdikici), lo que no evitó que ambas hermanas se reencontraran posteriormente de que el pequeño Bora (Demir Beyitoglu) le contara a Doruk que Sirin dormía en su casa.

El tenso refriega comenzó con una Bahar desatada y más que dispuesta a pegar a su hermana último, comportamiento muy distinta a la que la protagonista había demostrado en la veterano parte de la primera temporada. No obstante, tras semanas repletas de dolor a causa del tratamiento de su extraña enfermedad, Bahar acaba debilitándose en pleno enfrentamiento y quedaba a merced de Sirin, quien no desaprovechaba la ocasión para desatar toda su ira sobre la protagonista, a la que no dudó en patear sin piedad mientras yacía en el suelo. La cólera desmedida, desatada por el hecho de que Bahar le dijera que Sarp nunca la había querido, hizo que Sirin no se detuviera hasta que fue pillada por unos viandantes que no dudaron en intervenir.

Acullá de quedarse en una mera cuento, el encontronazo entre ambas hermanas acabó desatando que Ceyda, acompañada por Yeliz, acudieran a casa de Sirin para hacerle remunerar por los golpes que le había propinado a Bahar a pesar de su enfermedad. La suerte, no obstante, no acompañó a las dos amigas, que acabaron detenidas en comisaría, lo que provocó que el marido de Yeliz decidiera divorciarse y abandonarla a su suerte, obligando a la mujer a trasladarse a casa de Ceyda, con la que aún no mantenía precisamente una cordial relación, poco que fue cambiando con la convivencia y el cariño que ambas demostraban percibir alrededor de Bahar.

7 Sarp y Sirin se reencuentran

Presa de la melancolía en su regreso a Turquía tras varios primaveras viviendo en Estados Unidos con su nueva mujer, Piril (Ahu Yagtu), un triste Sarp decidía suceder por casa de sus exsuegros y, al no ver el cartel de modisto de Enver en la ventana, decidió personarse a una tienda cercana para preguntar por los padres de Bahar. El marido de la protagonista no solo descubrió que la grupo de su supuestamente fallecida mujer seguía viviendo allí, sino que, encima, Sarp tuvo la mala fortuna de toparse con Sirin, la culpable de que acabara separado de Bahar y sus dos hijos. Un potente momento que dejó tras de sí una absoluta sorpresa reflejada en el rostro de la hermana último de Bahar, transmitido que se topaba con un hombre al que daba por muerto desde hacía primaveras.

A pesar del shock auténtico, Sirin acaba recuperándose con prontitud, para salir disparada tras un tenso Sarp, con quien se metió en su coche, sin dudarlo. Acullá de echarla del transporte por acaecer sido la responsable de su «homicidio», el marido de Bahar sorprendía a los espectadores al proceder el coche para robar a Sirin, ausencia más y ausencia menos, que al cementerio en el que visitaba las tumbas de Bahar, Nissan y Doruk. Un destino ausencia lisonjero a fanales de la fresco, a quien Sarp no dudó en confesar el profundo odio que sentía alrededor de ella, poco que supuso un duro rebelión para la hermanastra de la protagonista. La siniestra mano por parte de Sarp perseguía así que su excuñada desvelara con exactitud todos los detalles sobre lo que les había sucedido a Bahar, Doruk y Nisan cuatro primaveras a espaldas, cuando desapareció.

Acullá de conseguir las respuestas que buscaba, Sirin acabó huyendo de él, muy alterada, hasta que el punto de que, a su presentación a casa, llamó a su hermana para contarle que Sarp seguía con vida. Sin confiscación, el enfado de Bahar tras descubrir que su marido y su hermana mantenían supuestamente una relación sentimental a sus espaldas aún era certificado, por lo que la protagonista no quiso ni balbucir con ella. Por si fuera poco, el refriega de Sarp y Sirin desató que el suegro del primero, Suat (Gazanfer Ündüz), enviara a sus matones contra la fresco, con el fin de meterle miedo y comprobar de que la hermana de Bahar guardara silencio sobre el hecho de acaecer estado con su excuñado.

8 Enver se reúne con Sarp

El refriega de Sarp y Sirin tuvo una gran consecuencia fuera de los protagonistas de dicha reunión: cuando Enver fue a recolectar el antiguo teléfono del supuesto difunto, en el que Bahar y los niños guardaban las pocas fotos que tenían de Sarp, el encargado de la tienda le desveló que el marido de la protagonista había estado recientemente en el lugar preguntando por él e, incluso, había estado con Sirin. Un chocante descubrimiento para el anciano, que acudía a enfrentarse a su hija al pensar que le había ocultado que Sarp continuaba con vida.

A pesar de las súplicas de Sirin a su padre para que guardara silencio, con el fin de evitar las represalias que pudiera tomar el suegro de Sarp (aunque en el fondo ella deseaba seguir manteniendo a su excuñado allí de Bahar), Enver se empeñó en reunirse con el padre de Doruk y Nisan para conocer de primera mano por qué había sucio cruelmente a su grupo. Su amenaza de denunciar a Sarp a la policía acabó convenciendo a Sirin de concertar una cita con Sarp, quien además aceptó reunirse con Enver.

Durante el encontronazo, el anciano no dudó en cantarle las cuarenta a un afligido y dolido Sarp, puesto que no se había creído las supuestas mentiras que Sirin le había contado: en su mente, aquel hombre había sucio a su grupo para crear una nueva cercano a una mujer adinerada. La reunión, sin confiscación, se vio interrumpida cuando los hombres de Suat los encontraron, obligando a la pareja a salir corriendo, lo que provocó que Enver, delante la tensión acumulada, acabara sufriendo un ataque al corazón que lo condujo al hospital, al borde de la homicidio, para angustia de su mujer, con quien tan pronto como mantenía relación ese momento a causa de las mentiras de Sirin, de sus dos hijas y de sus nietos.

9 Julide se ahoga en la piscina

La recta final de la primera temporada dejó tras de sí tres potentes momentos, dos de ellos, con una relación directa con la homicidio. El primero, fue la repentina homicidio de Julide (Sebnem Köstem), causa de Sarp, cuyo difunto apareció flotando en la piscina de la casa de su hijo. Un hallazgo con el que se topó Piril, y que se dio posteriormente de Julide escuchara a escondidas una conversación entre Sarp y su nuera. «Cuando era crío, la quería mucho. O pensaba que debía quererla», confesaba un inclinado Sarp, al recapacitar que había tenido que cuidarse solo, transmitido que a su causa solo le importaban las drogas y el fortuna.

Adicionalmente, Sarp reconocía acaecer cometido un error al acoger a su causa en su casa e incluso reconocía que «ahora casi no soporto su presencia, la odio». Unas duras palabras que llegaron a oídos de Julide quien, de nuevo, se sumió en una hélice de autodestrucción a saco de pimple que provocó su homicidio al caer borracha a la piscina y, en consecuencia, se ahogó. El suceso, totalmente inesperado, fue la ocasión perfecta para demostrar los pocos escrúpulos que Suat tenía cuando, allí de comunicar la fatídica aviso a su yerno, ya en la segunda temporada, ordenó sepultar el difunto de Julide en la tumba vacía de Bahar, para ocultarla.

El segundo suceso relacionado con la homicidio fue el intento de crimen de Enver. El padrastro de Bahar continuaba ingresado en el hospital tras sufrir el infarto durante su encontronazo con Sarp, ocasión que un subordinado de Suat aprovechó para intentar finalizar con su vida mientras se encontraba indefenso en la cama. Todo un cliffhanger de cara a la segunda temporada, en la que se descubrió que Enver tuvo suerte y, con la presentación del personal del hospital, se libró de una homicidio segura. No obstante, el episodio le demostró que, allí de ser una mentira de Sirin, Sarp estaba relacionado con concurrencia peligrosa que parecía dispuesta a todo con tal de conseguir lo que deseara.

10 Doruk se encuentra con su padre

El tercer suceso que puso el prendedor de oro a la primera temporada, de cara a su sucesora, fue el encontronazo de Doruk con su padre, Sarp. Este se dio cuando, en una de las múltiples visitas de Bahar y sus hijos al hospital para ver a Enver, Doruk optó por flanquear a Arif (Feyyaz Duman) a retrasar el coche, mientras su causa y su hermana entraban al hospital. Mientras Arif recogía las cosas que tenían en el coche, el pequeño se dedicó a observar a su en torno a, en un momento en el que, evidentemente, Sarp llegaba para retrasar su coche cercano al de Arif y personarse a pasar revista a Enver.

Gracias a la fotografía de su padre que tan presente había estado en la vida del pequeño, Doruk no tardó en rebuscar a su progenitor. «¿Papá?», soltaba el chiquillo, incrédulo, llamando así la atención de un desconcertado Sarp quien, obviamente, desconocía la posibilidad de que se tratara de su definitivo hijo, transmitido que aún no había descubierto que tanto él como Bahar y Nisan continuaban con vida. La serie asentaba así cuál sería el eje de la segunda temporada, con un cliffhanger breve pero con fuerza, en el que unos segundos bastaban para destacarse que el ansiado refriega de Sarp con su antigua grupo estaba cada vez más próximo.