Carmina Barrios, la religiosa de los actores Paco y María Arrogante, saltó a la éxito cuando aceptó practicar como protagonista de la opera prima de su hijo como director «Carmina o revienta». Barrios se ganó la simpatía del conocido por su espontaneidad frente a las cámaras y su característico sentido del humor, que ha demostrado conservar limpio en una entrevista en ‘Mi casa es la tuya’. La sevillana ha utilizado su charla con Bertín Osborne para contar algunas anécdotas hilarantes que vivió con sus hijos cuando estos eran pequeños.

Barrios ha recordado que sus hijos siempre tenían muchos juguetes y que, adicionalmente, se los regalaba por duplicado (uno para cada uno) para que no se pelearan ni se aburrieran. Un día, la actriz quiso tomar un café en casa de su vecina, «la tata», sin la compañía de sus hijos para tener «un ratito» para ella. Sus hijos comenzaron desde el primer minuto a tocar a la puerta de la vecina y a pedir la atención de su religiosa, que tuvo una idea poco popular para darles una conferencia.

«Me bajé la cremallera del pantalón vaquero y les dije que me contaran los pelos del chocho para que no se aburrieran», recordó Barrios sobre aquel momento. Osborne no podía detener de reír en presencia de la ocurrencia de la entrevistada. «¿Qué clase de religiosa era?», se preguntaba la actriz, que recordó que sus hijos no le volvieron a proponer que se aburrían «en una buena temporada». «Se les quedaron los luceros como platos», afirmó Barrios entre risas.

La individuo de María Arrogante acabó en el wáter

Carmina Barrios asimismo ha recordado otra peculiaridad que le sucedió con su hija María Arrogante, a la que consideraba como «muy porculona» cuando era pequeña. Un día la estaba peinando para ir al colegio y a María no le convencía ningún de los looks que le estaba haciendo su religiosa y no paraba de quejarse. «¡Qué asco de pupila!», le dijo Barrios a su hija, que le respondió: «¡Pues no haberme parido!». «Lo mismo que te he parido, ¡te tiro por la wáter!», le dijo la religiosa, que le metió la individuo en el inodoro y tiró de la cisterna.

La escatológica peculiaridad de la peluquería

Pero Barrios no solo le contó a Osborne anécdotas relacionadas con sus hijos, sino que asimismo le narró una situación muy embarazosa que vivió ella en la peluquería. Barrios fue a que le pusieran el tinte pero ayer había tomado un café y un chocolate, por lo que le dolía la barriga y necesitaba ir al baño. Mientras que el tinte le hacía meta, aprovechó para ir al servicio, pero al salir no se dio cuenta de que se había manchado. Unos minutos luego vio que en varias sillas y en algunos puntos del suelo había manchas marrones. «¿Esto qué es? ¿Tinte?», preguntó Barrios a su amiga, que le contestó: «¡Es mierda!». Osborne y la entrevistada estallaron en carcajadas al memorar esta peculiaridad.