Se podría afirmar que la vida de La Tóxico y la de Desi Rodríguez siguen líneas paralelas. Ambas se criaron en un pueblo andaluz, sufrieron desde niñas por identificarse como mujeres transexuales, vivieron un éxito repentino en televisión (la primera gracias a ‘Esta oscuridad cruzamos el Mississippi’ y, la segunda, a la decimocuarta publicación de ‘Gran Hermano’, de la que fue finalista en 2013) y, tras mucho batallar y hacer lo inverosímil para salir delante, decidieron desaparecer del plano mediático repentinamente.

«El destino lo tenemos todos escrito», cree Desi, que por fin ha gastado cumplido su sueño de ser actriz con ‘Tóxico’, la serie que ya emite un episodio a la semana en Atresplayer Premium. La vida no le había permitido encaminar sus pasos en torno a la profesión pero, de repente, Javier Pelado y Javier Ambrossi se fijaron en ella para dar vida a la interpretación novicio de Paca la Piraña. Cuando menos se lo esperaba le llegó una oportunidad y, ahora, toda esa inicio de sufrimiento, esos episodios durmiendo en la calle tras desatender la televisión y esas guerras familiares parecen cosa del pasado. FormulaTV entrevista a Desi Rodríguez, actriz, escritora y «chica Javis».

¿Cómo surge la oportunidad de interpretar a Paca la Piraña de novicio?

La serie se estaba grabando ya desde hacía tiempo y yo acababa de asistir a España. Me habían escrito por Instagram y yo no le había recostado cuentas, pensaba que sería para una sesión de fotos, un anuncio o yo qué sé. Y, viendo que no contestaba, me escribió Ambrossi. Me dice que su agencia de casting se está intentando poner en contacto conmigo, que tienen un tesina para mí pero que no consiguen localizarme. Total, que ya me pongo en contacto con Eva Leira y Yolanda Serrano y me dicen para lo que es, me mandan la escaleta, me la leo y veo que es verdad porque amigas mías que se habían presentado al casting de ‘Tóxico’ me habían pasado la misma separata. Es que yo al principio ni me lo creía.

¿Y tú por qué no te habías presentado a los castings?

Yo estaba trabajando en Italia y no podía venirme a hacer los castings. Estuve en Cerdeña durante la temporada de verano limpiando hoteles porque el verano preparatorio había estado trabajando en la peluquería de un amigo. Total, que cuando me llamaron los Javis fue como «¡ostras! Ni me he presentado ni falta y me han llamado».

¿Por qué crees que se fijaron en ti?

Creo que es porque Paca la Piraña y yo nos asemejamos muchísimo. Es que le sacamos punta a todo. Nos pasa poco malo y nosotras nos reímos. Además yo llevaba muchísimo tiempo siguiendo a Ambrossi en Instagram y poniéndole mensajes pero, como empezaron las grabaciones de la serie y no me había contestado nunca, me entró pelusa y le dejé de seguir (risas). Pero bueno, el destino lo tenemos todos escrito.

Paca la Piraña y yo nos parecemos hasta en los andares, a todo le sacamos punta

Entonces, te localizan por fin y te proponen hacer la prueba.

Claro, aunque ellos estaban seguros de que tenía que ser yo porque Paca y yo nos parecemos hasta en los andares, somos tremendas. Fui a Madrid, hice una prueba de cámara, me dieron otra decorado más y le mandaron los vídeos a Atresmedia y a los Javis. Eva y Yolanda me dijeron que, por ellas, me cogían en el acto porque era igual que Paca, pero que todo dependía de ellos. Remembranza que esa oscuridad me quedé en casa de un amigo y no paramos de fantasear, «imagínate en el papel de La Tóxico», «anda, que no me lo van a dar». Esto fue un martes y me llamaron al otro martes para decirme que me lo habían entregado.

Y en ese momento empiezas a prepararte para ser Paca la Piraña.

A mí no me tocaba esculpir hasta más delante y, como veía que se acercaban las Navidades, me puse a cuidar a una persona maduro porque soy auxiliar de gerontología. Como sabía que me iba a tener que ir al rodaje, fui acumulando días libres. La verdad es que estaba trabajando y no podía dedicarle mucho tiempo a preparar el papel, más que para estudiarme el guion en mis ratos libres. Estaba cagá porque yo no había hecho nunca falta de interpretación más que cuatro tonterías de transformismo. Así que hablé con Gaby Varilla, una prima mía que tiene una agencia de modelos en la que además ha estado Ángela Ponce y otros ganadores de certámenes de belleza.

Me puso en contacto con su profesor de interpretación, Félix del Valle, que dio clases a la hermana de Paco Arrogante y todo, y me preparó. Yo por ejemplo nunca he sabido afirmar la erre, y él me la sacó. Y falta, pues fuimos trabajando con el guion y, cuando llego al set, van y me dicen que sea yo misma. Que no falseara el acento de Valencia ni falta, que fuera yo misma, que era por lo que me habían cogido. Yo me sabía el guion más que de sobra porque siquiera es que sea un pedazo de guion que cueste mucho memorizarlo, es más estudiar la situación y dejarme arrostrar por ella.

¿Cómo fue conocer a Paca la Piraña?

Ya llevaba varias escenas grabadas, estábamos en el momento del Parque del Oeste. Ella venía de esculpir y a mí me estaban arreglando, y me chivaron que estaba por ahí. La vi por el espejo acercarse y afirmar «¿y esta quién es?». Y yo me giré to cortá, «¡hola!», y ella, «¡huy, mira, pero si es mi mini yo!». Muy graciosa, venía con Isabel Torres y falta, nos pusimos a musitar, nos dimos los números de teléfono y, a partir de ahí, hablamos casi todos los días. Y, como dejemos tres o cuatro días sin hacerlo, nos tiramos horas y horas hablando.

¿Y te ha ayudado a preparar el papel?

Yo no la he llamado nunca. He analizado el poco material que había de ella, las veces que he hablado con ella y sus reacciones, y he hecho mis escenas. Me fuego la atención que a Cristina y a Paca les unió más lo malo que lo bueno, porque cuando La Tóxico estaba en su apogeo no se acordaba ni de Paca la Piraña ni de nadie, solo se acordaba en las malas. Y en la serie hay momentos muy, muy, muy bonitos entre ellas.

¿Cómo es tener a los Javis como directores?

Es maravilloso, además hemos sido dirigidas por Mikel Sierra y por Álex Rodrigo, que había dirigido ‘La Casa de Papel’. Se nota un montón la diferencia de ellos, que son más productivos, con respecto a los Javis, que son más de sentimientos, de que lo vivas, que lo hagas vivo… En mi última decorado me metieron tanto en la situación que acabé llorando de verdad. Empezamos a las seis de la mañana y eran las dos de la tarde cuando terminamos.

A Cristina y Paca les unió más lo malo que lo bueno, porque cuando La Tóxico estaba en su apogeo no se acordaba de nadie

¿Para ti La Tóxico fue un referente?

A ver, un referente… Yo crecí con La Tóxico porque yo tendría nueve o diez primaveras. Cuando salí de ‘GH’ tuve la oportunidad de conocerla en Chueca. Caldo a saludarme y yo me quedé encogía, porque era La Tóxico saludándome a mí, cuando yo la he gastado a ella desde chica en la tele. La vi y fue como ver a una Inexplorado, la tía lo tenía todo. Era sexy, guapa, utilizaba unos modelos que yo no he gastado en ningún sitio… y, lejos, ese aura tan misteriosa que tenía más o menos. Pero para mí, en existencia, referente no fue porque cuando la veía en televisión no sabía lo que yo era. Sí, el personaje me hacía un montón de disposición, tengo comunidad en Almería, he coincidido con parte de su comunidad… pero hasta que no fui maduro no empecé a ver que La Tóxico llevaba razón en muchas cosas. Ves vídeos de ella otra vez y ves que la tía es un buen referente porque, con sus locuras y todo, consiguió siempre lo que quiso. ¿Que le costó un poco más? Vale, pero lo consiguió. El vademécum, la serie… todo.

¿Y tú crees que, sin darte cuenta, pudiste ser además un referente cuando entraste en ‘GH 14’?

Simplemente fui yo misma. Si entraba en la casa era para conducirse el momento y enseñar que no todas las transexuales somos prostitución, drogas, mala vida… que es lo que siempre se ve en televisión porque claro, es lo más asequible. Muchas transexuales trabajamos, escribimos, estudiamos, cuidamos de personas mayores… yo había cuidado de ancianos y niños antaño de ‘GH’ pero no tenía un título, si llega a producirse poco me llevan por delante presa.

Sí que es verdad que habrá muchedumbre a la que le habré servido, por ejemplo unos hermanos a los que conocí que tenían padres del Opus. Su mamá siempre decía que las transexuales éramos putas, drogadictas… y empezó a gusano en ‘GH’ y vio que no era así. Acabó llorando viéndome en la tele, peleando cuando yo me peleaba… vamos, que poco más y era como su hija. Si sirve de poco que yo dé mi visión para que una abuela o una mamá entiendan a sus hijos o nietos, de escándalo, pero no me lo propongo. Yo soy como soy y asaz tengo con conducirse mi vida como para tener que ser imagen de alguno.

Es verdad que la vida de La Tóxico y la tuya tienen muchos puntos en global. Las dos sois transexuales, venís de un pueblo, conocisteis el éxito repentino en televisión…

Sí. Veo cosas en la serie que me harto de lamentar porque por la época lo he vivido yo además. Cuando yo me fui para la casa de ‘GH’ tenía 27 primaveras y no había saliente de mi pueblo en la vida. Solo había estado una vez en Telecinco con merienda primaveras para ir a ‘El software de Ana’, que era como ‘El diario de Patricia’ pero un poquito más soso, las cosas como son. Fíjate, las dos veces que había saliente de mi pueblo era para ir a Telecinco (risas). Si es que yo llegué a Madrid con los rulos puestos para entrar en la casa.

A mí me de pequeña me pegaban en el colegio y, cuando llegaba a casa, además tenía a mi comunidad en contra

¿Cómo?

¡Claro! El día que entré en la casa llevaba un peinado con muchas ondas pero yo no sabía peinarme. Me fui todo el AVE de Sevilla a Madrid con los rulos puestos. No tenía el pelo dadivoso ni me lo conocía ni falta, a las seis de la mañana me dijo mi amiga «venga, que yo te pongo los rulos, te vas con ellos puestos y a posteriori falta más que tienes que quitártelos con los dedos y ya estás peinada». Y es lo que hice. Llegué a Atocha con mi maleta de ruedas y los rulos.

Llegado el momento de iniciar tu transición, ¿fue parecida además al proceso que atravesó Cristina?

Mi transición fue muy lenta porque a mí me de pequeña me pegaban en el colegio y, cuando llegaba a mi casa, además tenía a mi comunidad en contra. Empecé a trabajar a los 13 primaveras pero mi mamá me lo organizaba todo, y no me pude comprar ropa de mujer hasta que me fui imponiendo. Empecé a hormonarme cuando no tenía ni ropa de mujer. Ya a posteriori de ‘GH’ me hormoné de forma médica porque ya era independiente económicamente, y me operé el pecho.

Dejé la televisión porque tras ‘GH’ mi vida se estaba convirtiendo en un show

¿A ti además te caldo un poco amplio la televisión?

Sí, sí. A ver, es que yo salgo de ‘GH’ y, por un costado, sabía que mi personaje había llamado la atención porque había estado tres meses nominada y nunca me fui, ¿me entiendes? Para mí era un premio que la audiencia me hubiera dejado ahí aunque fuera unos días, ¡imagínate tres meses! Poco acertadamente debí hacer. Pero salgo y lo primero que me dice Mercedes Milá es que mi comunidad había estado en ‘Sálvame’. O sea, toda la vida riéndose de mí por querer entrar a ‘GH’, y son los primeros que se aprovechan de mí.

Me encontré que mi padre y mi hermana me habían estado criticando. Si hubiera sido otro acostumbrado con el que yo tenía relación… pero es que con ella lo hablaba todo, hasta lo que no hablaba con mi mamá. O sea, se vendieron tan mal… A mi padre lo metieron en un reality, se estaba convirtiendo todo en un show, así que llegó un punto en el que dije, «mira, se acabó». Si no lo acababa yo, no lo acababa nadie, y cogí y dejé la televisión. A los dos días se las apañaron para sacar a mi padre del reality. Cumplí mi convenio, me fui y sanseacabó, y hasta muchos meses a posteriori no asimilé todo lo que me había pasado. Lo viví todo en el momento y con total ciudadanía.

¿Nunca has querido retornar a televisión?

Muchas veces, pero no me han dejado. No sé ni cómo me dejaron ir a ‘Cámbiame’. Me he presentado a ‘Mujeres y hombres y al revés’ como consejera y ni me escucharon; a ‘Ven a cenar conmigo’ y primero me dijeron que no podía ir al de anónimos y, luego, que no era conocida como para el de famosos… excusas. Luego fui a uno de mascotas, y siquiera; a ‘First Dates’, y siquiera. Yo les decía que me daba igual que no dijeran que venía de ‘GH’, que dijeran que era Desirée Rodríguez y punto, pues siquiera.

Cuando sí me llamaron es cuando salí una oscuridad con Victoria Camila. Querían que fuera a musitar de ella y yo no eso no lo voy a hacer. Además querían que hablase de Amador Mohedano porque vieron que estuve en el bar de La Más Sobresaliente, pero no. Para nacer porque falleció mi padre y ni me llamaron para darme el pésame, tanto que decían que éramos compañeros. Si hubiera querido musitar lo habría hecho cuando trabajaba en ‘Sálvame’ y no lo hice, y eso que yo en el Rocío he convivido con muchedumbre muy famosa. He preferido trabajar en el campo, o irme a Italia a higienizar, o producirse escasez y adormilarse en la calle, antaño que traicionar a una persona que ha confiado en mí.

Luego de ‘GH’, me quedé sin trabajo en Madrid y dormí muchas veces en la calle

¿Cómo una persona como La Tóxico o como tú, que llega a alcanzar esa popularidad, puede zanjar durmiendo en la calle?

Estaba viviendo en Madrid a posteriori de ‘GH’, me quedé sin trabajo y no me quería retornar a mi casa. Y dormí muchas veces en la calle. Pero bueno, son vivencias. Tenía a muchedumbre para pedirle ayuda, pero soy una persona que, si estoy mal, me lo trago todo. Siempre me ha gustado hacer reír a la muchedumbre, que esté todo el mundo acertadamente… luego me dicen que soy muy robusto, pero la fortaleza además se acaba. Y, cuando estoy mal, la muchedumbre no se cree que lo esté porque nunca lo aparento, aunque por adentro esté peor que tú porque lo acumulo todo. Yo siempre he saliente sola de mis situaciones y mira, a día de hoy lo he superado todo y vivo en Torremolinos en un morada con el simpatía de mi vida. Estoy súper acertado.

¿Estás enamorada?

Sí. A raíz de ‘Tóxico’ me llamó para una entrevista porque tiene muchos seguidores en Instagram. Él ya había entrevistado a Daniela Santiago, a Isabel Torres… me contactó, empezamos a musitar… y esa misma oscuridad surgió la entrevista y la historia de simpatía (risas).

¿Y con tu comunidad no has vuelto a tener contacto? ¿No te han gastado en la serie?

Nadie, pero siquiera quiero. Cuando me fui a Italia renuncié a mi herencia y cambiaron la cerradura de la casa para que no pudiera retornar a entrar.

Y tu amigo Igor Basurko, ¿crees que ha gastado la serie?

¿Quién es ese? ¡K’amigo! Lo habrá gastado porque yo creo que él estaba un poquito obsesionado conmigo. Él decía que era yo la que estaba obsesionada con él, pero si él vio la decorado porno con Tony Aguilera y opinó, y todo lo que yo hago lo termina viendo porque «se lo ponen» o «se lo encuentra»… Como Simpatía Romeira, que ha mostrado en redes su malestar y desagrado con mi papel, o los anteojos, que decía Gonzalo Montoya que me quería subir a su carro cuando yo estaba grabando una serie que se ha vendido a HBO y va a ir al extranjero, solo porque me llamaron de ‘Socialité’ y conté una situación que había pasado con Susana Molina. Él, que estaba vendiendo cuernos, que sabíamos todos perfectamente que eso le iba a durar un telediario en Telecinco porque para nacer es muy mandril y tiene mucha pasta, pero no sabe ni expresarse. Decían que la cateta era yo pero yo cuando hablo, hablo; ellos, para tener estudios y de todo, ni musitar sabían.

Ahora que mencionas tu periplo en el cine porno, ¿te arrepientes de ello?

No me arrepiento para falta, todo lo que he hecho ha sido porque en ese momento lo sentía. Tenía una mala destello, me lo pagaron muy acertadamente por suceder saliente en televisión, me lo pasé acertadamente, lo disfruté y, cuando no me convino, lo dejé y ya está. Una vez que empecé a ir a festivales eróticos ves la imagen de detrás del porno y a mí las drogas siempre me han asustado. Me aparté y se acabó. Lo viví con mucha normalidad porque yo siempre he gastado pornografía, era pupila y veía las revistas de mi hermano escondidas debajo del colchón o la película que mi padre se ponía por la oscuridad y a posteriori se le olvidaba de quitar la carátula de la mesa.

Quiero seguir preparándome en interpretación porque ha sido una experiencia muy buena

Has publicado un vademécum recientemente, «Mis tacones, mis leyes: Cuando la existencia supera a la televisión».

Sí, en él historia desde que mi mamá se quedó gestante con 35 primaveras, cuando era un dificultad de peligro, y fíjate ahora, que se quedan con ciento y pico de primaveras. Hablo de mi experiencia en ‘GH’, de trabajar con los Javis, de mi visión del simpatía, de la amistad, del sexo… todo de forma progresiva, desde que nací. Es una especie de vademécum de autoayuda escrito por una chica que, aunque haya tenido mil complicaciones, nunca ha bajado los brazos y siempre ha mantenido su sonrisa.

¿Qué planes tienes ahora? ¿Quieres seguir siendo actriz?

Ahora soy delegada de Míster Turismo Málaga, estoy liada escogiendo a los candidatos para abril. Sigo promocionando el vademécum y, lejos, quiero seguir preparándome para hacer castings y seguir con la interpretación porque ha sido una experiencia muy buena.

¿Y volverías a un reality?

Volvería a ‘Supervivientes’, a ‘GH’ me lo pensaría porque ya lo he vivido. Iría de visitante pero a concursar no, es que yo siquiera soy competitiva, si no me dan el premio me da igual, no soy de caminar pensando. Si arrostrar mi vida delante ya es complicado, imagínate arrostrar además una logística. Iría a ‘Supervivientes’ por la experiencia de convivir, por estar en una situación más extrema, producirse escasez, que me quiten la tóxico… ¿tú sabes la que se puede ligar? Lo de Mila Ximénez no es falta, yo me subo a la palmera y hasta que no me den mis cosas no me bajo. Pero falta más, es que hasta ‘Sálvame’ me aburre ya, me lo pongo a veces de fondo pero es que ya no hablan de famosos, hablan de ellos. Son siempre los mismos, la televisión necesita vitalidad nueva.