Melyssa y Tom se enzarzan en una batalla dialéctica, con reproches y desplantes

Las aguas no parecen retornar a su cauce, ni mucho menos estar calmadas, entre Melyssa Pinto y Tom Brusse. La ruptura de su relación tras participar en ‘La isla de las tentaciones’ sigue más presente de lo que muchos pensaban y así lo han demostrado, enzarzándose en una batalla dialéctica, donde los reproches y los desplantes han jugado un papel protagonista.

Lo que en un principio parecía una conversación frecuente, pronto se tornó en poco muy diferente. Mientras los dos estaban tumbados en la arena de Cayo Paloma, Tom hizo una consejo que le lanzó a la que fuese su exnovia: «No te he gastado discutir nunca con nadie«. A este comentario, la única respuesta posible de Melyssa fue: «Es que a mí me cuesta, yo me tengo que enfadar mucho para discutir con cierto», explicó.

No obstante, Brusse se preguntó cuál era la razón de que con él sí que hubiese tenido este tipo de conflictos: «Contigo tenía un motivo, me parece una tontería discutir, prefiero un debate», sentenció con un enfado in crescendo. Encima, quiso aclarar que su interlocutor debería ser una persona que le «cuantía mucho», añadiendo un motivo que pueda «dolerle mucho».

Sin secuestro, lo que terminó por ser la poco que colmó el vaso tuvo que ver con el argumento de Tom: «¡Si debatimos en gachupin me hundes, pero si hablamos en francés, te hundo yo!». Con una Melyssa sobrado incrédula y molesta, el enfado terminó por arribar a uno de sus puntos más altos: «He dicho que cuando me defiendo hablo con deducción, no digo que tú no la tengas. Si te sientes ofendido será porque tienes alguna carencia. No te voy a dar tu minuto de honor, discute con una piedra que es más interesante que tú«.

Termina por darse la dorso

Si en su momento vimos como Melyssa se lanzaba a inquirir Villa Montaña para ver a Tom, en este caso, ha intentado hacer todo lo contrario. Frente a los ataques de su exnovio, Pinto decidió darse la dorso e irse lo más allá posible: «No quiero discutir contigo, acento con la palmera. Para mí ya no existes», zanjó con un tono de voz elevado. Asimismo, ella intentaba marcharse al tiempo que Brusse iba detrás al lamento de: «¡Pero Melyssa no te enfades!».