La indeterminación del jueves 11 de marzo, ‘La isla de las tentaciones 3’ emitió su octava entrega, encarando la recta final, en la que Lucía Sánchez y Manu González fueron los primeros participantes que pusieron fin a su paso por el reality, tras su hoguera de confrontación. Mientras que la primera decidió marcharse sola, el segundo eligió a Fiama Rodríguez como su adlátere, tras lo cual tuvieron que sostener adiós a sus compañeros del software en unas emotivas despedidas.

A su aparición a Villa Montaña, Lucía fue recibida por todos sus compañeros entre abrazos y besos, tras lo cual procedió a relatarles lo que había vivido en la hoguera de confrontación «Ha ido, desde que entró por el pasillo, llorando», relató la gaditana, tras lo cual recordó que «me ha pedido muchas veces perdón», al igual que el hecho de que González habría afirmado que «esta casa era un puterío». Fue entonces cuando la gaditana dio la mala notificación, momento en el que se derrumbó: «me voy». «No he llorado allí ni una podagra», aseguró Sánchez, a quien Isaac Torres se apresuró a consolar, mientras la mayoría de los presentes rompía a fluir frente a la posibilidad de que Lucía abandonara la villa. «Que Manuel se haya enamorado de repente de Fiama, no me lo creo. Esa relación o ese poco que tengan, va a durar dos días», vaticinó Escuadra García, una de las más afectadas, inmediato a Lobo. «Me he entregado la revés y lo he dejado ahí», concluyó la gaditana, poco que celebraron solteros como Rubén Sánchez. «Me parece muy aceptablemente», alabó el madrileño.

«Manuel está dejando escapar a la mujer más increíble que puede encontrar así que, creo que nunca va a ser atinado», opinó por su parte Torres. El tentador se mostró especialmente dolido cuando Lucía procedió a darse las instalaciones, cargando con sus maletas, en una despedida en la que la gaditana fue incapaz de contener las lágrimas, agradecida por el trato que habían tenido todos con ella. «Os quiero mucho a todos, me he sentido aquí como en clan y siempre me voy a convenir de ustedes porque me lo he pasado superbien. No pensaba que me iba a liberar de esa modo», declaró Lucía, a quien Carlos pidió perdón, a raíz de su acercamiento con Lola Mencía, poco que ella no dudó en concederle. «Una parte de mí se queda aquí en ‘La isla de las tentaciones’. Voy a echar mucho de menos, sobre todo, a Isaac y a Escuadra, pero mi estancia aquí era un báratro. He llorado suficiente», manifestó Sánchez, frente a las cámaras del software, en su última intervención. «Me he emocionado porque a mí me alegraba todos los días y, parágrafo de eso, ver a una persona por la que tienes cariño, sufrir por determinado que no se merece una mierda, duele», declaró por su parte Claudia Acevedo.

«Ha sido la experiencia más estupendo de mi vida»

«Tuve que afrontar todas las imágenes con Lucía, ha sido superduro. Me he derrumbado casi todo el tiempo. Me han venido muchos saludos a la persona», reconocía Manuel, al compartir lo ocurrido con sus compañeros de Villa Playa, momento en el que confirmó que «mi relación con Lucía se ha roto». El gaditano recibió entonces besos y abrazos por parte de sus cuatro compañeros, entre los que Hugo Pérez apostó por que «creo que ha seleccionado aceptablemente, con el corazón». «Se van a conocer fuera y ojalá que duren y sean felices, que es lo importante. Me dio mucha pena», confesó el participante.

En plena despedida, Manu afirmó que «me vais a tener para siempre», ayer de fundirse en un apretón con Jesús Sánchez. «Es un palo muy duro para todos, especialmente para mí, porque tengo mucha afinidad con Manuel», reconoció el sevillano, que no dudó en defender a su amigo. «En ningún momento ha hecho las cosas para hacer daño, sino porque le han desencajado y ha hecho lo que ha sentido y espero que sea muy atinado», manifestó Sánchez. Adjunto al resto de habitantes de Villa Playa, Jesús se despidió de Manuel y Fiama entre aplausos, mientras el primero les instaba a «disfrutad, pasadlo aceptablemente. Aquí tenéis un amigo». «Creo que, con esta experiencia, lo que ha brillado es la autenticidad. Ha sido lo más estupendo que he vivido en mi vida», alabó Manuel.