La tinieblas del jueves 25 de febrero, los participantes de ‘La isla de las tentaciones’ se enfrentaron a sus terceras hogueras de la estampado, que marcaban el ecuador del reality. Una cita en la que Lucía Sánchez se mostró especialmente tocada tras los últimos vídeos que había trillado de su pareja, Manu González, próximo a Fiama Rodríguez. Sin requisa, en esta ocasión el software le mostró algunas críticas que el gaditano había decidido contra ella, poco que acabó provocando que su novia se derrumbara en plena hoguera, antaño de manifestar su valor de no ver cero más de González y su experiencia en Villa Playa.

«Sigo mal, tengo ratos buenos porque me ayudan pero, en caudillo, no me armonía acertadamente. No lo puedo controlar», confesaba Lucía, cuando Sandra Barneda quiso aprender cómo se encontraba. «Me imaginaba que podía suceder, pero siempre tienes una esperanza», reconoció la participante, en relato al comportamiento de su pareja con las solteras de su villa, especialmente con Fiama. Acullá de ver más imágenes de los dos juntos, Lucía pudo escuchar cómo Manuel admitía delante sus compañeros que no estaba enamorado de ella, encima de exhalar otras críticas en su contra antaño de morrearse con Fiama una vez más. «Ella no me ha puesto los cuernos, pero me ha machacado», se quejaba González, sobre Lucía, quien fue incapaz de contener las lágrimas mientras temblaba y se llevaba las manos a la individuo, entre la frustración y la tristeza. «Me quiero ir con mi origen», reconocía la gaditana, mientras recibía el cariño de sus compañeras.

«No quiero ya cero, no quiero verlo. No me siento acertadamente», declaraba Lucía, alterada, para a posteriori convenir delante las cámaras que «me he sentido como una mierda, me he regalado cuenta de que mi relación era una mentira y como que he perdido mi tiempo». «Primero, le pido muchos perdones a él porque asumo todos mis defectos. Sé que tengo muy mala boca», aclaró Sánchez, tras chivarse a su novio de mentiroso. «¿Que lo he tirado por tierra? Ellas pueden proponer que lo puesto muy en lo alto. Cuando lo he tirado por tierra es cuando a mí me ha hecho daño, no antaño», defendió la gaditana, antaño de señalar que Manuel «se tiene que asear la boca antaño de charlar de mí, con las actitudes que él ha tenido». «Si yo lo cohibiera, no haría todo lo que le da la apetencia a posteriori de ponerme los cuernos», añadió Lucía, en relato a uno de los muchos comentarios de su pareja, de quien criticó que «se ha regalado cuenta de que no está enamorado de mí», puesto que «se lo llevo diciendo un año: cuando le fallas a una persona, es que no la quieres. Lo conozco yo más que él mismo».

«Me duele más que el que se bese con cualquiera»

Cuando Barneda procedió a dar paso a nuevas imágenes, sin requisa, la gaditana optó por cortar la situación de raíz, poco que ya había hecho asimismo en la hoguera previa. «No quiero verlas. No me va a hacer más daño. Una persona que palabra mal de mí, ¿crees que le voy a ofrendar un minuto de mi tiempo? Demasiado que le he dedicado tres primaveras de mi vida. No pierdo más», afirmó Sánchez, tajante, quien opinó que «no me merezco que Manuel hable así de mí, porque me he portado muy acertadamente. Que tenga estas palabras cerca de mí, me duele incluso más que el que se bese con cualquiera».

Su emoción, de hecho, acabó calando en Marta de Lola, con la cual Lucía había impresionado distancias por sus tocamientos con Carlos bajo las sábanas mientras ella dormía al costado. «He pasado con Lucía toda esta experiencia. La quiero mucho y es verdad que a veces decreto o la hablo mal para que ella se tranquilice», declaró la leonesa, llorando, para a posteriori recordarle a su compañera que «aquí me tienes para siempre, si te he hecho daño en algún momento, lo siento. Igual no sé apoyarte como lo necesitas». «Contigo es cuando me siento más tranquila. No llores por cero mío, que asaz tienes tú», la tranquilizó la gaditana.