Geles Hornedo se ha hecho un hueco en ‘Sálvame’ con su sección «Con M de mujer» en la que analiza los comportamientos y comentarios machistas tanto de colaboradores del software de las tardes como de otros espacios de la cautiverio. Durante la difusión del 19 de octubre, el punto de mira lo puso sobre Alejandra Rubio por sus palabras en torno a Liseth en ‘El debate de las tentaciones’.

«Se lía con todos por la indeterminación. La reina de la indeterminación madrileña», la calificaba Rubio. «Me conozco el representativo perfil de tía que trabaja donde trabaja y esta es una más, que trabaja por la indeterminación y se lía con todos«. Delante estos comentarios machistas en torno a la participante de ‘La isla de las tentaciones’, Hornedo tuvo claro que sus palabras fueron «machistas, antiguas e impropias de una persona de su años«.

«Alejandra, esa postura de enjuiciar, pelar, censurar y catalogar a una mujer que trabaja de indeterminación como mujer casquivana es muy machista y si por otra parte lo dice otra mujer, y tan tierno, resulta muy chocante», afirmaba la experta. «No se puede musitar de una mujer tan a la ligera. ¿Y qué es eso de que una mujer es casquivana porque se acuesta con quien le da la apetencia? Estás fomentando esas normas patriarcales que establecen un dechado para los hombres y otros para las mujeres. Esa norma que establece que para nosotras la osadía sexual no existe y, luego, no podemos hacer lo que queramos sino ser castas y modositas».

«Estamos en el 2020 y ya no se puede tolerar que una vez más se señale a las mujeres por la vida que hacen. Las mujeres tenemos que ser solidarias y no debemos ponernos la engaño ni juzgarnos con una mentalidad injusta. Debemos ponernos en el división de las otras y no arrojar piedras a nuestro propio tejado», apuntaba como remate Geles Hornedo.

El sexo como placer

Tras estas declaraciones de Hornedo, Jorge Javier Vázquez criticó que todavía se visibilice el sexo como omisión: «De repente te estás enrollando y dice: ‘Bueno, hasta aquí porque yo no soy de esos o de esas'». La experta compartía su punto de perspectiva, alegando que «le ocurre a mucha muchedumbre tierno» que se pone límites hasta dónde impresionar o hasta dónde «es pecado» o «no es pecado»: «Como decían antaño, que para hacerte respetar que la primera indeterminación no te dé un beso».