Mínimo es inasequible con ella. A posteriori del aberración ‘Tóxico’ y su estreno como presentadora con ‘Paca la Piraña, ¿dígame?’, hablamos con la cómico en una extensa conversación que nunca deja de sorprender. Aunque inicialmente se muestra más comedida, ya que acaba de levantare de adormecerse, poco a poco va soltándose hasta crear ese emoción hipnótico que nos mantiene enganchados a su relato. Y eso que no lo suyo no es precisamente ir al semilla, ni desatiendo que hace.

Francisca Arancil Cáceres, conocida como Paca la Piraña, recuerda a su amiga Cristina Ortiz La Tóxico en el aniversario de su fallecimiento, emocionada por las continuas muestras de cariño que comparten sus seguidores en el Parque del Oeste. La almeriense radiografía a su amiga para mostrar sus diferentes facetas y ampliar el universo presentado en la ficción de Atresplayer Premium, dejando claro que es una historia con sus luces y sus sombras.

Tras esta experiencia como actriz y presentadora, Paca quiere seguir ligada a la industria audiovisual, ya sea como colaboradora o concursante de algún talent show. Aunque su verdadera prioridad es seguir demostrando sus dotes interpretativas en nuevos proyectos en los que pueda lucirse con otros registros. De momento, confirma su décimo en la segunda temporada de ‘Tóxico’ y avanza nuevas entregas de su consultorio.

Me emocionan los homenajes a Cristina porque me quedé en shock por no poder despedirme

Se acaban de cumplir cuatro abriles del fallecimiento Cristina Ortiz y el Parque del Oeste se ha llenado de homenajes. ¿Te emociona ver todo lo que está ocurriendo con ella?

Sí, a mí me emociona mucho porque yo me quedé como en shock porque no me pude despedir de ella. Yo hablé con ella por teléfono y discutimos por lo del tomo, y a la semana se murió. Decía yo: «¡Origen mía, que se ponga buena!», porque estaba en coma y yo me había enfurruñado con ella por lo que explicamos en la serie: ella decía que yo le había robado mosca y yo nunca le he quitado mosca a nadie. Estaba enfadada con ella y le dije que hasta que no fuera a la tele a afirmar que era mentira, no venía más a mi casa. Estábamos enfadadas y tenía clavada esa espinita.

Ahora por el aniversario, me llamaron a mí para ir a la tele, a Telecinco, lo que pasa que yo no podía ir porque tengo un anuencia con Atresplayer Premium. El otro día dije un comentario sobre Cristina y hay una gitana por ahí que me está poniendo verde, cagándose en mis muertos. Pero, ¿esta mujer de qué va? ¿De qué me conoce tú a mí? Ella dice que yo me he metido con la raza gitana y eso no es cierto, yo no me he metido con nadie. Yo solo dije que la Cristina venía muy sucia aquel día. Está diciendo que soy una gorda… ¡pues cuando yo era inexperto no estaba tan gorda!

A posteriori del atún homenaje que fue ‘Tóxico’, muchos programas están aprovechando el éxito para recuperar los temas más polémicos y controvertidos sobre Cristina Ortiz.

¡Claro! No es oro todo lo que reluce. La escueto Cristina tenía sus cosas, sus soles y sus sombras. Si te pones a conversar de una persona, hay que contarlo todo. No puedes afirmar que todo era atún, que todo era color de rosa y que ganaba millones. Hay que afirmar lo bueno y lo malo. En la serie lo hemos hecho todo más atún, pero muchas cosas de las que le han pasado a la Cristina han sido incumplimiento de ella, por no tener acertadamente su cabecera. Yo le daba consejos y le decía: «Nena, nena…». Y como no me hacía caso, pues llega un momento en que, por muy amiga tuya que sea, tienes que afirmar «baste, hasta aquí hemos llegado», porque sino es que te arrastra. Si tú vienes a mi casa con un amparo que es robado y la dueña denuncia y viene la policía, pues a mí me puedes meter en un pardo. Muchas cosas le han pasado por ella consentirlo, porque yo no hubiera consentido nunca que a mí mi marido me hubiera metido en un trajín como el de los seguros.

Muchas cosas de las que le han pasado a la Cristina han sido incumplimiento de ella

¿Qué ha supuesto para ti la experiencia de rodar una serie como ‘Tóxico’?

La experiencia ha sido muy bonita, porque yo nunca había rodado una serie, pero incluso ha sido muy amarga porque me pilló lo del chiquero del coronavirus. Nos llevaron a una discoteca al equipo para ver lo que habíamos rodado y yo ya estaba con la mosca detrás de la oreja por lo del virus en China. Como yo soy tan peliculera, que he pasado tantas que era la número uno del ciudadela alquilando en el videoclub, pues yo decía «¡matriz mía!» eso de ir a una discoteca. Yo pensaba: «¡Origen mía, como venga una persona que tenga eso! ¡Qué miedo!». Un pequeño inexperto que era mi fan, me hacía lo de «arroz con habichuelas» y no paraba de darme besos y abrazos toda la sombra, mientras que yo solo pensaba en lo del virus.

Encima te tocó acontecer sola el confinamiento en un carretera que te habían alquilado para el rodaje de la serie.

Estaba en un residencia muy pequeñico que no tenía terraza, yo sola en el carretera en el que vivía durante el rodaje. En el confinamiento, pensaba que me moría asfixiada en ese carretera. Luego de los alteración me dio un herpes en la parte de detrás del sobaco. ¡Ay, el dolor que yo he pasado! No se lo deseo ni a los perros. ¡Un dolor y un resentimiento, y sola porque no tenía a nadie en Madrid! Bueno, tenía a Dana al final de la calle y ella me pedía que me fuera a su casa de vez en cuando. Nos pasábamos los días viendo Netflix y haciendo comida, así se nos pasó un poquillo más leve, pero a lo primero fue horroroso.

En ‘Tóxico’ hay cosas que son verdad y otras que son ficción

¿Cómo te has sentido al revivir tantos momentos que ya viviste en tu vida vivo próximo a Cristina? Supongo que habrá sido doloroso.

Sí, pero, ¿sabes qué pasa? En la serie hay cosas que son verdad y otras que son ficción. Yo de inexperto no estaba en Madrid, me fui a trabajar a Elda (Alicante) y de allí a Valencia. Yo a Madrid fui de encuentro a ver a la Cristina, porque yo estaba con el espectáculo. En el año 92, en Elda mi patrón me dijo que cancelaba dos de los espectáculos que hacíamos y yo no me podía permitir 4.000 pesetas diarias de hotel porque cobraba por proceder 8.000. Entonces, el día antiguamente de volverme a Almería con mi matriz, una amiga que vivía en Valencia me dijo que me fuera para allá. Y yo pensé: «Como tengo el vestuario, no me cuesta mínimo ir y pruebo a ver si me va acertadamente». Ya me quedé en Valencia. Pero yo solo estuve en Madrid un mes con Cristina, que fue cuando le puse lo de «Tóxico». Yo solo fui dos veces a Madrid, era ella la que venía a mi casa de Valencia todos los abriles. Empezó viniendo de pequeño y cada vez que venía se le notaban los cambios. Me acuerdo que cuando Cristina era inexperto, de pequeño, en Valencia era la época del bakalao y había una discoteca de gays, Leve. Como era tan presumida, ella se venía a Valencia para ir allí a danzar y a cortejar, y luego se venía a mi casa a adormecerse. A veces se venía un fin de semana, otras veces un mes. Cuando se puso las tetillas, se venía a la calle a putear. Pero aquí en Valencia no le dejaban trabajar y se tuvo que poner a pelearse hasta que lo consiguió.

¿Qué es lo que más te ha costado esculpir?

Yo siempre he tenido una actriz internamente de mí. De pupila soñaba con ser una mujer como la Liz Taylor, rodar películas y enamorarme de los actores guapos. Por otra parte, he hecho mucho espectáculo y me gusta mucho conversar porque soy géminis. Entonces, los Javis me decían «¡Fíjate, la Paca!», porque yo a veces regañaba a Isabel Torres y le decía que había que venir con los guiones aprendidos. Isabel se ponía a rezumar y decía «¡Ay, es que no se me mete!», y yo se lo soplaba por debajo. Me acuerdo incluso que nos moríamos de la risa con la Laura Frenchkiss, porque no se aprendía las frases ni pa’ detrás.

¿Por qué te costó tanto aceptar la propuesta de los Javis si tenías una actriz internamente?

Porque cuando caldo la crisis y cerraron muchos locales de espectáculos, yo tenía un personalidad y yo no tenía ni coche ni mínimo. Me tenía que arrostrar mi marido cuando estaba con él, pero no me gustaba ir con él porque era un asqueroso. Yo hacía números sexys, no marranos, pero me ponía un body y ropa blanca fina y cantaba canciones sensuales, como las de Sara Montiel. Un día mi marido se puso celoso porque no me dio tiempo a ponerme el sujetador y salí con el pecho al corriente, tapado con una compresa negra con plumas. Empezó a decirme guarra, y yo le dije: «Pero, ¿tú de qué vas? Si a mí no se me ve ná. Yo soy una cómico, sino te interesa, no vengas». Desde entonces no le dejé retornar a venir a gusano a los espectáculos porque me ponía nerviosa. Por aquel entonces estaba yo delgadita, tenía el pecho pequeñito… Ahora tengo el pecho como los misiles soviéticos, pero ya para debajo.

Me costó aceptarlo porque yo estaba de limpiadora. Hasta que me coloqué en 2018, yo estaba sin trabajo. Ya había vendido mi carretera Valencia y me había comprado otro en Almería. Por otra parte, tenía que cuidar de mi matriz porque está viejo y torpe, y mis hermanos me ayudan pero no pueden hacer más porque están trabajando. Le dije a mi matriz que la podía cuidar, pero que tenía que trabajar incluso porque tengo que remunerar la luz, el agua, la comunidad… Ella me dijo que la alquilase, pero no podía porque yo tengo muchos cuadros, que no son de Picasso ni mínimo de eso, pero bueno que son muchas cosas. Y, encima, que el día que mi matriz falte, yo tengo que irme de su casa, porque yo no sé qué harán, si la venderán o si la alquilarán, porque somos seis hermanos. Entonces, yo estaba de limpiadora y ellos estaban muy contentos conmigo y a mí me servía de distracción, porque ir a trabajar no es lo mismo que estar todo el día encerrada en la casa comiéndote el coco. Nosotras como hemos sido autónomas y hemos trabajado en el espectáculo, si no cotizas, eres una escueto desgraciada sin un duro. Yo tenía mi trabajillo como limpiadora y yo decía «¡Origen mía, si hago la serie me voy a estar sin mi trabajo!». Pero me insistieron, yo había docto que los Javis habían hecho cosas bonitas, como el musical de «La señal», y lo pensé y dije «es que esto es una cosa de mi vida y va a estar para la historia». Por otra parte, así saldaba una deuda que tenía con mi hermano porque me ayudó con la hipoteca cuando llegó la crisis. Ahora ya no tengo deudas con él.

¿Te ha gustado la sufragio de Desi para interpretar a tu interpretación más inexperto?

Pues a mí me ha cubo igual, porque cualquiera tenía que ser. Pero toda la muchedumbre me decía que yo era más guapa que ella cuando era inexperto, que era más delgadita y que siquiera hace el acento nuestro almeriense, porque la Desi tiene una cosa y es que acento con la r. Ella estaba muy contenta de tener hecho de mí, me decía que era un orgullo. Yo le decía: «Bueno, si tú estás contenta, yo me alegro cariño». Cuando me lo dijeron me caldo acertadamente porque yo me puse gorda cuando dejé de fumar y incluso porque me hice una esguince en el pie, que fue el motivo por el que me tuve que retirar del espectáculo. Por incumplimiento de un tacón, se me dobló el pie y no podía marchar. Yo no sé qué me pasó que, comiendo lo mismo dos veces al día, engordé. Yo ya estaba rellenita desde que me separé de mi marido, me puse más gorda de quitarme a un muerto de encima. Luego al no poder marchar, pues no podía valer ni mínimo de eso. Entonces como la Desi está rellenita, pues me ha venido acertadamente. Los Javis me tuvieron toda la serie comiendo, que si brioche, que si croquetas, que si helado… Voy a tener que adelgazar. ¡Qué hidrofobia que me ha pillado a mí gorda y vieja la serie! Me hubiera gustado que me hubiera pillado con 32 abriles, que estaba yo fantástica, pero bueno mira aquí está la gorda.

Los Javis tienen un papelito para mí en la segunda temporada, para hacer de matriz de un criatura gay

Pero solo conseguiste un papel como actriz, incluso un software propio en Atresplayer Premium. ¿Cómo ha sido la experiencia de presentar ‘Paca la Piraña: ¿dígame?’?

Eso lo rodamos en el confinamiento. Vinieron todos, los siete, con las máscaras y los guantes, a mi residencia. A mí me daba miedo porque era muy pequeño. Pero lo más agradable es que la mayoría, un 60% o 80%, es de mi cosecha. No había un guion, ellos me hacían la pregunta y yo tenía que contestarlo todo. A mí me preocupaba que yo en la vida vivo siempre estoy con el español en la boca y pensaba que me iban a regañar. Y luego pusieron «¡con todo mi español!», y yo pensé: «¡Anda, les ha gustado!».

Les ha gustado tanto que ahora tiene un anuencia con Atresplayer Premium para más proyectos.

Sí. Me han dicho que me llamarán para hacer cosas. Los Javis me han dicho que para la próxima serie que hagan me tienen un papelito preparado, voy a hacer de matriz de un criatura gay que hace espectáculo o poco de eso. Están escribiendo los guiones. Pero yo digo lo que dicen las artistas: «Hasta que no me lo pongan en la mano…». Ayer limpiando guardé los guiones de ‘Tóxico’ y pensé que en el futuro serían un fisco, porque viene todo escrito. Creo que vamos a hacer una segunda temporada de ‘Paca la Piraña: ¿dígame?’ y puede que poco navideño, pero estamos esperando.

Me gustaría hacer proyectos donde se demuestre que puedo hacer comedia y más

Los Javis están preparando una segunda temporada de ‘Tóxico’, ¿crees que tu vida podría dar para una temporada de esta posible florilegio?

No, porque yo no quiero hacer libros ni series sobre mi vida. Pero hacer yo una serie de ficción protagonizándola, pues sí. No tengo una vida de viajes o de maridos, mi vida ha sido muy aburrida. Le decía a mi cuñado el otro día: «Hijo mío, llevo 20 abriles en Valencia y no he ido ni a valer al río, que lo tenía al costado». Siempre he estado en casa encerrada. Me dio por tener perros y llegué a tener hasta seis. Cuando me quise dar cuenta me habían arruinado la vida, porque no podía salir a ningún costado. Solo estaba irresoluto del teléfono, porque éramos autónomas. He tenido una vida irresoluto de remunerar mi casa, porque con la hipoteca tenía una deuda muy alto, y de sacar a mis perros para delante. Si fuera una serie tipo ‘Aída’, pues bueno, porque podríamos contar cosas de la vida vivo.

¿Te gustaría hacer una comedia tipo ‘Aída’?

Bueno, más que comedia, que tenga cosas de risa y de intriga. Todavía me gustaría hacer cosas importantes, ya que dicen que soy buena actriz. Quiero hacer proyectos donde se demuestre que puedo hacer cosas de comedia y más, todo no va a ser risa. Lo que me pasa a mí es que tengo muy buen humor, entonces aunque la cosa sea seria siempre suelto alguna chorrada. Tengo muy buen carácter, pero cuando me enfado, me pongo a chillar como una loca. Es que a mí siempre me han pasado buena y risueña, porque no me han cubo motivos para lo contrario. Me han tratado como una reina. ¡Tenía hasta un chófer que me llevaba al rodaje!

Estuve en un internado con siete abriles, encerrada con los niños sin ver a mi matriz

Hablando de ti, ¿cómo ha sido tu infancia y tu nubilidad? ¿Lo pasaste tan mal como Cristina en Adra?

No lo pasé tan mal. Lo pasé mal porque quería mucho a mi matriz, era muy madrera, y cogió una depresión porque mi padre, que era un taxista muy pisaverde al que le gustaban mucho las mujeres, tenía amantes. Mi matriz se puso muy mala, ya con tres o cuatro hijos, entonces nos metieron a un internado. Yo empecé en el internado este de las monjas con siete abriles, estaba allí encerrada con los niños y no veía a mi matriz. Solo la veía a la pobretica algún fin de semana. Algún criatura, los típicos, me decían mariquita, pero yo le pegaba una torta, con un palo o le daba una pedrada en la cabecera. Otras veces no les hacía caso, porque yo era un criatura bueno.

¿Tu tribu lo aceptó acertadamente?

Pues el otro día lo hablaba yo con mi matriz, le preguntaba que para qué me había llevado a mí al médico cuando era pequeñilla, que me salen ahora pelos por todas partes y me paso el día depilándome. Me dijo que lo hizo porque se le ocurrió a mi padre para conocer si yo era mariquita, ya que yo siempre estaba poniendo los vestidos de mis hermanas y los tacones de mi matriz. Cuando me llevó al médico yo tenía siete u ocho abriles, y el médico me bajó los calzoncillos, me cogió de los huevos y del pito, para tirarme para detrás el pellejo. Y dijo que estaba acertadamente hecho, que no tenía ningún defecto, que tenía la picha acertadamente y que era muy pisaverde, pero mariquita. De criatura ya tenía la vocecilla suave. Se me notaba que era mariquita, era un criatura pero como una pupila. Ahora tengo la voz más difícil pero por ser fumadora durante 30 abriles. Yo nací en el 62, pero en los 70 con la moda del pelo holgado, yo llevaba melenilla y se creían que era una pupila, porque no tenía barba ni mínimo. Las niñas no tienen tetas con siete u ocho añillos, entonces yo era una más y los niños me cogían como su novia. Yo tenía hasta mi novio, que tenía como doce o trece abriles, era un hombrecillo, y me llevaba de la mano por la sombra a ver las estrellas y me daba besos y todo. Pero no me hacía cosas marranas.

¿Cómo ves a las nuevas generaciones de personas trans? ¿Crees que lo tienen mucho más factible que vosotras?

A todas las transexuales de Valencia las he ayudado. A Cristina la ayudaba porque era quien más lo necesitaba. Ella tenía algún problema y ni me llamaba por teléfono, se presentaba en mi casa de amanecida. Cuando le daba el ataque y tenía una pelea con el chulo o con el novio de turno, como cuando se peleaba con Andrea, venía a mi casa. Cuando me tocaba el timbre tan tarde yo pensaba que era un cliente. A veces la Cristina ponía voz de hombre y decía: «Soy yo, vengo a verte, guapetona». Yo le decía: «Ay nene, vente en diez minutos», para poder lavarme y arreglarme, ponerme la peluca y el camisón. Luego abría la puerta y me la veía a ella y decía: «Maricón, que creía que eras un tío, me has engañado». Ella se partía de risa y se plantaba en mi casa con todo su español. Yo le decía: «¡Pues ya estamos aquí las dos, Cáceres y Badajoz!».

A María José La Valenciana incluso la ayudé mucho. Murió en Torremolinos por incumplimiento del vino, de la coca y de las tonterías. Ayer de irme yo a Valencia, allí en Almería, me la llevé a mi casa y, cuando se murió mi padre, me la llevé al funeral y nos tuvimos que ir porque ella caldo borracha perdida. Yo le dije: «¿Tú te crees que puedes venir al funeral de mi padre borracha, so desgraciá?». Mi padre en la caja y ella en frente, en los sillones, tumbada. A mí me daba vergüenza.

A las nuevas generaciones… Pues la vida ha innovador mucho. Los padres ahora piden préstamos para ponerles el chumino y las madres son más jóvenes, han estudiado, muchedumbre con civilización universitaria. Ayer te echaban de casa y te tenías que ir del pueblo y acabas en la prostitución. Ahora ya estas niñas no tienen que prostituirse.

Mínimo de esto sería posible sin todas las que vinieron antiguamente.

Yo he luchado por estar mi vida y por tirar para delante, por tener un plato de comida. Yo quería a la escuela de Bellas Artes, querría tener sido diseñadora de moda, pero mi padre no podía pagarme la matrícula porque era carísima. Así que yo estudié peluquería. Cuando era pequeño iba por las casas peinando a la muchedumbre, pero empecé con el espectáculo y se me metió internamente, ya mi vida cambió. Cuando me maquillaba y me peinaba, porque era transformista, me veía como yo quería ser. Yo me daba cuenta de que a los tíos les gustaba más de mujer que de hombre. Los amigos de mi hermano cuando me vestía de mujer me decían que estaba muy buena y me tocaban el culo. Como mujer estaba muy buena porque tenía veintitantos abriles y la talla 38. Por eso te digo que esa de ‘MasterChef’ que se meta la dialecto en el español y que no insulte a las personas, porque yo no me he metido con ella para mínimo. Si es trans, que respete a las demás.

¿Crees que hemos mejorado a la hora conversar de la transexualidad en televisión y en la sociedad en universal?

La sociedad ha cambiado, pero siempre habrá algún desgraciado que dirá lo de maricón. Si tú no te das cuenta de que es trans, ya vendrá alguno que te dirá «antiguamente era un hombre, tiene pito». Pero eso ya es cada uno con su psicología. Yo siempre cuando he ido por la calle he sido una mujer llamativa, porque he sido muy inscripción con mi 1,80 de categoría, mis tacones y muy guapa, pero siempre he procurado no ser ordinaria. He procurado ir con unos jeans y elegante, no hecha un putón a Mercadona. Si quieres que te respeten, tú te tienes que hacer respetar. Si tú te vas a los barrios donde yo he vivido y preguntas por Paqui, a mí todo el mundo me ha querido y me ha respetado.

A lo mejor alguna vez sí me ha pasado. Me acuerdo que en una Navidad, mi amiga Carla y yo salimos de marcha y nos ligamos a un muchacho muy detención. Bueno, nos ligó él a nosotras, era un uruguayo. Nos lo llevamos a casa e hicimos un trío. El uruguayo era una loba, entonces es mejor para nosotras porque te lo pasas mejor. Como a mí me gustaba el muchacho, lo tenía como follamigo pero no le cobraba. Un día lo vi hablando con una vecina mía cuando yo estaba sacando a los perros de paseo, pero no me paré a decirle mínimo porque soy muy discreta. Entonces escuché a la vieja decirle que era un hombre y no una mujer. ¡Se lo decía pero ya me había comido todo el ceporro! ¡La tía vieja asquerosa! Por eso te digo: la muchedumbre te puede poner una cara, pero luego por detrás pueden afirmar cosas como que eres maricón. Pero, claro, como no te lo dicen a la cara, pues no tienes la opción de discutirlo con ellos. A palabras necias, oídos sordos, que digo yo.

Más allá de los proyectos que tienes con Atresmedia, ¿qué te gustaría hacer en televisión? ¿Te animarías a participar en algún talent show como ‘Tu cara me suena’?

A mí me gustaría hacer cosas divertidas. No sé si podría ir a ‘Tu cara me suena’, no tengo yo una voz muy potente. Me gustaría caracterizarme, eso sí. A mí me gustaría ser colaboradora, hacer alguna película para Atresplayer Premium con Coronado, por ejemplo. Le dije en el rodaje: «¡Pequeño, estoy toda la sombra pensando en ti y no vas a dar un beso de esos culebra! ¡A mí me tienes que dar un beso de esos que yo me mee en las bragas del finura!». Porque él me besó con la boca cerrada, pero yo le dije que pensaba que los actores se tiraban tiempo practicando. Si va a ser de caballos, tienes que montarte a uno y memorizar a galopar; si va a ser de motos, tienes que subirte a una y memorizar a llevarla; ¿con las parejas no hacéis lo mismo? Lo nuestro fue arrostrar y decirle: ¡bésala! Y yo, claro, estaba nerviosa porque no sabía cómo tocar a este hombre. Yo es que a los clientes no los he besado igual que a los que me han gustado. Lo hicimos tan acertadamente que a la primera o a la segunda ya estaba índice la campo, así que me quedé con ganas de besarle más veces. Yo quería que hubieran puesto una campo con más erotismo y esa era como más de risa.

¿Y en ‘MasterChef Celebrity?

Pues cocinar sí, porque a mí me gusta, pero hay muchas recetas que no las he hecho. No tengo el horno acertadamente porque se me rompió. Pero si me dicen de hacer ‘MasterChef Celebrity’, iría. Yo todo lo que me salga que sea atún y que esté agradable, lo voy a hacer. A mí la triunfo me da igual, yo quiero tener una triunfo bonita, no de mala, porque mira a esa de ‘MasterChef’ que me está poniendo verde. Yo no le he querido contestar, porque yo cuando me irrito muevo la dialecto incluso. Ella se ha cagado en todos mis muertos… Si ahora todo el mundo se te va a echar encima por una cosa que digas, ¡pues apaga y vámonos! Dije que la Cristina fue a Telecinco muy sucia, que parecía una gitana, pero eso no es meterse con la raza gitana. Diciéndome incluso que soy una gorda… y diciéndome que pida perdón en el Instagram a los gitanos, ¡pero si yo me he criado con los gitanos, he tenido amigos gitanos y me he acostado con gitanos! Debajo de mi casa viven dos gitanos y tienen la casa limpia. Solo era una expresión.