Patricia Conde visitó el pasado lunes 1 de marzo ‘La resistor’ para promocionar su nuevo software, ‘Nadie al volante’. La inusual entrevista comenzó con un divertido David Broncano que, mínimo más despuntar, propuso a su invitada conectar su teléfono móvil (con el que había surgido accidentalmente al círculo) a la pantalla mediante un USB para ver qué tenía. Propuesta que acabó desembocando en un cotilla momento.

«¿Quieres conectar el teléfono al USB a ver qué tienes?», preguntaba divertido Broncano. «No te lo recomiendo», contestaba Conde, antaño de sostener con elegancia misterioso: «Luego te enseño una cosa que te va a privar». Más tarde, el tema volvería a salir, a lo que la invitada propondría: «Mira, yo te enseño una cosa, pero no se lo puedes enseñar a nadie». El presentador accedió, a lo que Conde insistió en que debía mantenerse en privado: «Es que tú imagínate que yo conecto el cable a mi teléfono, entra un mensaje, entra lo que sea y esto sale ahí… Yo me muero. Esto es poco que no se puede sostener así como así», decía con seriedad la presentadora.

«Yo confío en ti, pero júrame que no vas a sostener mínimo». Delante estas palabras, Conde mostraba la pantalla de su móvil al presentador, que exclamaba con sorpresa: «¡No!». «¡Pero mira la última excusa que le puse! No puedo, lunes y martes estoy de mudanza», narraba la que fuera presentadora de ‘Sé lo que hicisteis…’ frente a un sorprendido Broncano. «Lo que acabo de ver ahora es gravísimo. Se me han puesto los pezones duros, se me ha erizado la piel», narraba el presentador.

«Ahora va a ocurrir un secreto entre tú y yo»

Broncano continuaba el deporte haciendo relato al confuso manifiesto de la sala: «Yo lo siento por esta masa, porque esto, televisivamente…». Conde sonreía y decía: «Sí, pero ahora va a ocurrir un secreto entre tú y yo». El presentador trataba de sacar poco a la presentadora: «¿De verdad no se puede comentar ni de qué va?», preguntaba frente a la negativa de Conde. «Es que no sé cómo gestionarlo», repetía sin abjurar su expresión de sorpresa, antaño de cambiar de tema y dejar, a toda su audiencia, con la duda de qué habría en el teléfono de Patricia Conde.