Una mañana más, ‘El software de Ana Rosa’ informó de los últimos datos actualizados por el Profesión de Sanidad sobre los contagios y fallecimientos provocados por el covid-19: más de treinta y seis mil casos nuevos, la incidencia acumulada disparada y una emblema de fallecidos próxima a los seiscientos. Ana Rosa Quintana recordó que era «el mayor de fallecimientos notificados en un día desde abril, que fue el peor momento de la primera ola».

Teniendo en cuenta esto, la presentadora señaló las palabras de Fernando Simón, quien aseguró que lo peor de la tercera ola estaba pasando, poco con lo que Quintaba estuvo en total desacuerdo. «Dice Simón que estamos en el pico de la pandemia, pero los datos no dicen que lo hayamos pasado. ¿Que llegará el pico? Espero que llegue porque si no estamos todos muertos», afirmó la conductora del espacio del matinal.

«Todavía está ahí», mencionó uno de los tertulianos, pero la periodista no se lo pensó dos veces y puso en duda el puesto de Simón: «Bueno, no sé cuánto le queda», aprovechó para exhalar un jabalina. Los colaboradores del espacio comenzaron a forcejear sobre las palabras que mencionó el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias: «Para nacer a desmontar tiene que dejar de subir y es que de momento estamos todavía subiendo», señaló adaptado luego visiblemente asombrada.

«Ya sabes que no le hacemos caso»

Javier Ruiz, tertuliano en ‘El software de Ana Rosa’, se unió al discurso de Ana Rosa Quintana: «No comparto el diagnosis de Fernando Simón», aseguró el periodista. «Bueno, ya sabes que no le hacemos caso», añadió la presentadora, mientras que Ruiz explicó que aunque es legitima la recitación del experimentado, no termina de verla correcta: «Ha bajado la velocidad de contagio, pero el problema es la pulvínulo. Tienes tantísima muchedumbre contagiada ahora mismo que aunque la velocidad vaya bajando, el número de contagios cada vez es longevo y el sistema váter se te colapsa». La presentadora concluyó lanzando un consejo al distinción: «Con todo cerrado, con la muchedumbre teletrabajando y tomando las medidas, tiene que desmontar».