Paloma García Pelayo y Marc Giró arrinconan a Lydia Joven por sus dudosas prácticas como periodista

El episodio siete de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’ y su posterior debate ha venido cargado de una crítica ácida a lo que se viene haciendo desde el principio de la docuserie de Rocío Carrasco: destripar el trabajo que los periodistas y los medios hicieron en el pasado al ofrecer a Antonio David Flores una plataforma, como la televisión, para hacer notorio todo lo que ocurría en los juzgados, generando que la audiencia se posicione en contra de la hija de Rocío Comité.

Entre las aristas de los señalados por realizar una mala praxis del periodismo durante esos momentos se encuentra Lydia Joven, una de las colaboradoras más queridas de ‘Sálvame’. No obstante, se le ha acentuado en diversas ocasiones de no cumplir con una de las máximas de la profesión: contrastar las fuentes. Una de esas veces fue con el relato de la custodia compartida de los hijos. Desde el momento de los hechos, Antonio David se echó flores de que había conseguido un «hito en los juzgados» y, que encima, para conseguirlo le costó monises. Ahora conocemos que no fue así, que fue Rocío quien pidió al togado una reducción de la manutención y la custodia compartida.

Lydia Joven, con ese acuerdo, afirma que realizó una publicación hablando de «convenio» con el que supuestamente Antonio David tenía ataque a sus propios hijos a cambio de monises para Rocío. Fue cuando Paloma García Pelayo señaló su mal trabajo en el momento: «No todas las cosas son como parecen. Me niego a pensar o a afirmar que en esa época se trabajaba así. De siempre en esta profesión hay que contrastar las fuentes«. Adicionalmente, señaló la visibilidad que Antonio David tenía en ‘Crónicas marcianas’, «el software más rompedor donde aprovechaba para plañir por sus hijos», poco que afectó psicológicamente a Rocío y ha demostrado con los informes presentados.

Marc Giró: «Hiciste un acto de fe»

Marc Giró todavía fue alguno de los que señaló a Lydia Joven por deber creído las palabras de Antonio David y, adicionalmente, propagarlas en los diferentes medios. «Hiciste un acto de fe creyéndote esa traducción«, le criticó. Sin retención, Carlota Corredera quiso ayudar, en cierta guisa, a su compañera afirmando que «en los inicios del mundo del corazón se caía siempre en el mismo error: creer ciegamente en una única fuente totalmente interesada».