Rocío Carrasco arrinconó a Lydia Fresco por unas declaraciones de las que se acabó retractando

La televisión muchas veces hace las funciones de videoteca, un gran archivo que permite recapacitar momentos que adquieren gran valencia con el paso del tiempo. Es necesario remontarse hasta 2011 para encontrar el final encontronazo retransmitido que hubo entre Rocío Carrasco y Lydia Fresco. La colaboradora se encontraba exponiendo unos hechos en ‘Sálvame’, cuando la hija de Rocío Miembros cogió el teléfono para pedirle explicaciones.

Fresco narraba cómo se fraguó un supuesto pacto entre Rocío Carrasco y Antonio David Flores en relación a la custodia de sus hijos. La periodista aseguraba que se trataba de poco que «nadie tenía que conocer» y fue entonces cuando entró la emplazamiento. Nerviosa e indignada, la protagonista de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’ iniciaba un tenso encontronazo, mientras aseguraba que Lydia mentía: «¡Que me diga qué es lo que yo he pactado!«. Delante la respuesta que escuchó, no dudó en sentenciar que qué era lo que hacía «trabajando ahí y hablando de cosas» que no tiene «ni idea».

Consiente de lo que podría montar a ocurrir, Fresco terminó por retractarse con un rostro cabizbajo, haciendo caso a los consejos del resto de colaboradores. No obstante, la trifulca no terminó en ese instante, pues comenzaron a aflorar más asuntos del pasado. En este caso, la conversación cambió su rumbo y se dirigió alrededor de una demanda que se mantenía vivo.

Fidel Albiac se querelló con la periodista, quien llegó a afirmar que «la amenazó en televisión: «Cuando llegó al proceso dijo que fue un tema que sucedió de repente y que no estaba en la escaleta. Por otra parte, contó que se vio incitada por el conductor del software«, sentenció Rocío Carrasco.

Siguieron los órdagos

La discusión iba en aumento según pasaban los minutos y Carrasco quiso pararle los pies con una amenaza: «De momento, tienes la suya, pero conmigo vas a tener unas cuantas«, sentenció en insinuación a una posibilidad de demandarla de nuevo. Los gestos de incomprensión se reflejaban en el rostro de Lydia Fresco, sin entender la razón por la que le acaba de pedir que se retractase.