Rubén carga contra Lola a sus espaldas por sus actitudes y contradicciones

Las últimas semanas en ‘La isla de las tentaciones’ han sido de todo menos tranquilas. Las tensiones en Villa Montaña se pueden cortar con un cuchillo tras los últimos acontecimientos que tienen como protagonista a Lola, quien entró siendo pareja de Diego James Lover. Poco a poco, la leonesa ha ido perdiendo apoyos y todo apunta a que uno de sus pilares está a punto de desmoronarse: Rubén Sánchez habría «traicionado» su amistad.

Los vaivenes de Lola en su peculiar cuadrado amoroso (pentágono si tenemos en cuenta a Carla) han ido provocando que tanto sus compañeras de villa como los tentadores se posicionen en contra de su comportamiento: primero Simone, luego Carlos, posteriormente hoguera de confrontación con Diego y, finalmente, Carlos de nuevo. Hasta entonces, la leonesa contaba con Rubén como confidente, quien le apoyaba y animaba a hacer «lo que sintiese» en cada momento.

Sin incautación, la séptima entrega de ‘El debate de las tentaciones’ reveló cómo Rubén criticaba a su hasta entonces amiga con Lara Tronti. «A mí me pegas con Lola», comenzó mencionando la novia de Hugo Pérez. «Pegar puedo pegar para pasármelo guay un rato«, sentencia el tentador, dando a entender que no podrían tener una relación más allá de un momento puntual.

El devenir de la conversación les llevó a musitar de conexión y complicidad, mientras Rubén sugería que era poco inexistente. «Sinceramente y de todo corazón. Simone… Con Carlos en la cama y que, luego, me dé una cita a mí», mantiene el tentador en relato a un posible coincidencia fuera de la villa con Lola. «Audición, búscate a otro porque yo no entro en esa rueda«, sentencia ayer de afirmar que tiene su «personalidad».

Lola se queda sola

La leonesa está perdiendo progresivamente el apoyo de toda la casa. Ni siquiera sus compañeras son capaces de entender qué es lo que se le pasa por la capital a Lola. De hecho, el momento en el que empieza a besarse con Carlos en la cocina y delante de todos, provoca gestos de estupefacción e incomprensión en las que, hasta entonces, se consideraban sus «amigas». Es más, Lucía Sánchez ha tomado la intrepidez de no retornar a pernoctar con ella.