'The Head' y 'Kosta', dos potentes thrillers que combinan a la perfección

‘The Head’ y ‘Kosta’ son, al tiempo, idénticas y opuestas. Ambas producciones de The Mediapro Studio son thrillers de corte realista, que sumergen a sus protagonistas en misteriosas oleadas homicidas, y suponen poco probables coaliciones con países que, a priori, poco deben ver con España: la primera brota de una coproducción con Japón y la segunda, con Finlandia. Al aproximarnos un tanto más, como hemos podido hacer al ver los 2 primeros capítulos de cada una, es donde se hallan los contrastes que hacen de esta dupla la complementaria consolidación de la estrategia internacional de Mediapro; mientras que ‘The Head’ nos encierra en el Polo Sur con su narrativa no lineal, ‘Kosta’ ofrece una mirada expansiva de Málaga con una estructura más convencional.

‘The Head’: Perdiendo la cabeza

‘The Head’ comienza con una celebración. Mediante un increíble plano, el directivo Jorge Dorado nos enseña el fervor con el que se festeja el cambio de turno en una estación de investigación del Polo Sur. Sin embargo, ese entusiasmo extendido no tarda en contrastar con la inestabilidad sicológica que brota entre la decena de científicos y demás trabajadores que cubren las necesidades mínimas de la base a lo largo del invierno. Y en un juego cronológico poco a poco más usual en los thrillers televisivos, vivimos un temprano salto al futuro para descubrir que en este apartado espacio ha tenido sitio una horrible tragedia.

Esa premisa puede sonar familiar, mas lo que no lo es tanto -si bien no sea un recurso literario revolucionario- es el recurso de la narradora poco fiable, puesto que descubrimos qué ha sucedido, o bien cuando menos una versión de los hechos, a través del relato de una superviviente. De esta forma, el espectador, de la misma manera que los improvisados encargados de la investigación en la serie, debe decidir hasta qué punto confía en los recuerdos de la testigo. Se crea de esta manera un juego narrativo que, sin confundir -cuando menos en su arranque- con multitud de versiones de los hechos, construye un relato sólido, introduciendo giros propios del género en los instantes convenientes a fin de que no degenere el interés.

Otro factor diferencial es ese enfoque realista comentado anteriormente, apoyado en un variado plantel de personajes, tanto por lo que respecta a nacionalidades como a personalidades. En contraste a «The Thing», que es probablemente su referencia más directa, aquí no se insuflan elementos sobrenaturales para impulsar el misterio, sino todo se encuentra en las fisuras de unos personajes que esconden tanto como la serie que protagonizan. Entre ese coral reparto, Álvaro Morte es tal vez la estrella más identificable, mas la genuina sorpresa es Katharine O’Donnelly, una joven actriz escocesa que, pese a su escasa experiencia televisiva, reluce con luz propia en una notable historia sobre confinamiento físico y mental.

‘Kosta’: Paraíso azul

Andrés Villanueva es un agente atormentado por su pasado, como todo personaje de policiaco actual que se precie. Esa tortura mental le ha llevado a poner un techo a su carrera, limitándose a solucionar los escasos vaivenes que golpean a la Costa del Sol malagueña, mas como bien nos ha enseñado el género, cuanto más apacible es un sitio, mayor es el revés que le espera. El punto de inicio de ‘Kosta’ es la aparición de una anciana fallecida en su hogar. Un caso supuestamente fácil, que semeja no ser más que una muerte natural. No obstante, el ímpetu que aporta a la mezcla Luisa, la compañera novata de Andrés, ayuda a pesquisar más a fondo sobre lo sucedido.

De alguna forma ese fallecimiento que podría haber pasado inadvertido podría estar relacionado con una red delincuente más grande. Drogas, arreglos de cuentas, negocios turbios… Poco a poco se introducen elementos que agudizan la investigación, a la que se aúna tangencialmente una veterana agente finlandesa que ha cruzado el continente para cumplir un fácil cometido, si bien verdaderamente su escapada responde a la necesidad de desconectar de su vida personal. El toque norteño no resulta impostado, puesto que no es una imposición de la coproducción con Finlandia, sino enriquece la personalidad de la serie, que centra su atención en la mayor comunidad finesas fuera de su país, situada en Fuengirola. Así se cruzan 2 etnias opuestas geográficamente, mas que casan de forma natural tanto en el Mediterráneo como en la propia serie.

El choque cultural hace que se fluya continuamente entre castellano, finlandés y también inglés, sin que resulte forzado en ningún instante por la parte del reparto patrio, encabezado por Fran Perea y María Romero. El tándem de agentes españoles prueba una química orgánica en pantalla, que nace de sus diferentes perspectivas y de un propósito en común: recortar el grifo de los crímenes. Cada uno tiene un procedimiento para lograr ese cometido, de la misma manera que la policía finesas interpretada por Riitta Havukainen, y el resultado de esa combinación es un thriller centrado y sencillo, que no se anda por las ramas para meternos de lleno en su misterio.