La supresión abierta entre Jorge Javier Vázquez y las Campos está copando todos los programas de Telecinco. Aunque muchos rostros de la dependencia prefieren creer por que reine la paz entre el presentador y María Teresa Campos, otros tantos ya han predilecto un mandato. Pero ha llegado a tal punto la polémica, que está afectando al día a día de colaboradores como Mila Ximénez.

La sevillana se mostraba muy molesta con María Patiño, especialmente tras un mensaje de la presentadora de ‘Socialité’ en el que decía que Ximénez «no es la más fuerte». «Yo no he dicho eso. Aquí nos hemos cagado todos y yo me seguiré cagando mogollón de veces. Es más, ¡ahora estoy cagada asimismo!», contestaba con efusividad la colaboradora desde el plató de ‘Sálvame’. «Qué poco tenéis que hacer y qué pocos problemas tenéis», se quejaba. «Yo en este momento de mi vida de verdad que todo me parece un software de televisión«.

Mila Ximénez no aguantaba más tras este repentino calentón y pedía salir de plató para recomponerse. Jorge Javier Vázquez se negaba a que se marchara en presencia de las quejas de la colaboradora de «mierda de televisión», quien encima no comprendía qué le ocurre a Patiño con ella, pues parece suceder entendido que la llamó cobarde cuando solo había querido poner sobre la mesa que hay jerarquías y personas que no se exponen a ciertos enfrentamientos.

El mensaje de la discordia

Tiempo posteriormente, Jorge Javier Vázquez detenía la aviso que estaba a punto de contar para preguntarle a su compañera por su estado. Esta volvía a afirmar que le estaba dando «un chungo» y, levantándose de la mesa, soltaba: «Respiraré cuando me salga del mismísimo potorro«. Todos en plató se quedaban sorprendidos en presencia de la reacción de Ximénez, mientras que el conductor la seguía preguntando qué había ocurrido.

«Respirar, respiro. de momento. Mal, mucho peor que antiguamente, pero sigo respirando. Y ya sabes por qué sigo respirando peor que antiguamente», contraatacaba Ximénez en presencia de la examen de estupefacción de Vázquez y David Valldeperas. «Gracias a Jehová puedo respirar y trabajar todavía. No me siento en el sofá a ver y mandar mensajitos porque cuando yo no trabajo, refrigerio», argumentaba la colaboradora en una pulla con destino a Patiño por estar atenta al software en su día osado.

Poco a poco, se iba encendiendo más, llegando a chillar y sin dejar de repetir el «respira» que le había llegado en un mensaje al móvil. «No sé cómo esto os puede abducir tanto, cómo podéis hacer de esto vuestra vida porque esto es una mierda al fin y al mango«. Finalmente, acababa sumida en lágrimas, marchándose llorando de plató. «No quiero ni oír los audios de María Patiño porque la voy a mandar a la mierda».