Una aventura trepidante con el foco en una de las heroínas que fueron silenciadas

‘Dime quién soy’ nos invita a adjuntar a Amelia Garayoa en un apasionante y trepidante alucinación saciado de aventuras y repleto de momentos inolvidables, tanto alegres como duros. La protagonista recorre el siglo XX a través de los hechos históricos más relevantes siguiendo sus ideales y rompiendo con las convenciones sociales. De este modo, vive desde el alzamiento franquista hasta la libramiento de Berlín; pasando por el auge comunista en el Moscú de Stalin, la barbarie de la Varsovia de los guetos, la Roma de los últimos primaveras del Duce o el mengua de la Alemania Carca en la Atenas ocupada.

La serie arranca con Javier, un hombre que tiene una pequeña editorial en la que recibe un volumen con la hechos de Amelia Garayoa. Acto seguido, comenzamos a ver la vida de esta mujer, quien deja detrás su vida por contender por la dispensa y encontrando el inclinación en cuatro hombres que marcarían su vida: Santiago, Pierre, Albert y Max.

Sin punto a dudas, esta es una de las series más esperadas del año y, con grandes producciones españolas a lo grande de 2020, ‘Dime quién soy’ pone el hebilla de oro con su estreno el 4 de diciembre en Movistar+. Esta ficción está basada en la novelística homónima de Julia Navarro, adaptada por José Manuel Lorenzo y Eduard Cortés, quienes ejercen a su vez, respectivamente, de showrunner y de director, con un guion que firma Piti Gachupin.

Una habilitación que puede defraudar

Es en la habilitación donde muchos admiradores de la novelística se podrán reparar decepcionados al no amparar la misma estructura en las páginas que en la imagen. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la novelística cuenta con más de 1.000 páginas que se han convertido en 9 episodios de aproximadamente 50 minutos de duración. Esto nos lleva a que, inevitablemente, muchas partes que los lectores recuerden se pasen por stop y que el ritmo sea conveniente trepidante, poco que puede ser positivo en cierta medida, pero incluso es perjudicial al no dejarnos deleitarse al espectador de cada una de las etapas.

La propia autora es consciente de que «soportar una novelística tan compleja a la pequeña pantalla es muy difícil», tal y como afirmó en una entrevista a FormulaTV. «Yo lo único que he pedido todo el tiempo es que se respetara el espíritu de la novelística y quiero que cuando mis lectores vean ‘Dime quién soy’ reconozcan a los personajes», asegura Julia Navarro, lamentando que ciertas cosas sí que se han tenido que modificar. Cortés, por su parte, añade que la serie «no es un calco sino un producto paralelo y complementario en el que Julia incluso se sienta autora».

Como reconocen, sí que hay cambios. Sin retención, la gran diferencia es la estructura. La novelística tiene una novelística muy singular jugando a dos épocas, con dos protagonistas muy distintos pero que viven situaciones con puntos en popular. Por un banda, hay una persona en el presente que está dispuesta a investigar sobre la vida de Amelia y, por otro banda, está ella, comenzando en 1934 y con muchos primaveras por delante. La serie parece olvidar este paralelismo y se centra en la apasionante vida de Amelia, digna de ser el eje único de esta historia, pero sí que resta fuerza e incluso originalidad respecto a esa armadura tan característica de la novelística de la que no vamos a dar más pistas para no hacer spoiler a posibles lectores.

Todo apunta a que ese paralelismo de la novelística incluso está en la serie, pero muy de pasada. En la primera número vemos al hombre que recibe los documentos, pero no obstante, rápidamente dejamos de verle, con la esperanza de que reaparezca y cuente su historia al mismo tiempo que lo hace Amelia. Pero no. Al menos en sus primeros capítulos, vamos a conocer sólo la parte de la protagonista y sin que haya saltos entre épocas. Lamentablemente, esta parte ha sido una de las víctimas que se ha saldado la habilitación que ya prometía tener que obviar muchas partes de la novelística.

Amelia Garayoa e Irene Escolar

A muchos lectores les cuenta cachear en un intérprete al personaje que han imaginado durante la lección. Algunos verán en Irene Escolar a Amelia Garayoa y otros no, pero de lo que no hay duda es que la actriz hace un trabajo impecable mostrando una gran variedad de registros con los que baranda la perfección, viajando por distintas etapas de la vida de la protagonista, compartiendo escenas con un amplio reparto y viviendo situaciones tan dispares que convierten a este personaje en un caramelo para una actriz.

La fuerza de Amelia queda acertadamente representada en la número haciendo que el espectador (y el conferenciante) vivan con gran pasión su apasionante historia sin poder detener. Es una mujer que desprende dulzura, aprecio e incluso cierta inocencia, pero al mismo tiempo es muy cachas y costal esa casco necesaria para sobrevivir en un mundo que no se lo pone sencillo, y del que, al mismo tiempo no se quiere mantenerse al ganancia. Es interesante que esta historia en la que la política es un tema principal, mostrando los regímenes que había en esa época atentando contra las libertades, esté protagonizada por una mujer.

‘Dime quién soy’ muestra el empoderamiento de la mujer con la figura de Amelia que, aunque sea un personaje de ficción, se apoyo en muchas mujeres reales que vivieron en aquella época situaciones tan complicadas y crueles como ella. En este tipo de novelas y series históricas, estamos acostumbrados a tener a un hombre como protagonista y, poco a poco, gracias a apuestas como estas, empezamos a ver mujeres heroicas que consiguen objetivos grandiosos aunque muchas veces ellas hayan quedado eclipsadas por los que lograban ellos.

Riqueza en varios sectores de producción

Irene Escolar está acompañada en este tesina de un excelente reparto en el que figuran nombres como Pablo Derqui, Oriol Pla, Pierre Kiwitt, Will Keen, Maria Pia Calzone y Stefan Weinert, entre un equipo de 160 actores (y más de 3.000 figurantes). Aunque se ha lámina en España y Hungría, la serie nos hace alucinar a un gran número de países como Italia, Grecia, Argentina, Rusia, Alemania, Polonia, Francia e Inglaterra. Esto hace que haya una gran variedad de idiomas y que se haya apostado por no doblarlos, consiguiendo de este modo que nos traslademos con más fuerza a esos lugares y no estemos siempre escuchando el castellano. Como era de esperar y así nos tiene acostumbrados Movistar+, la suma técnica es impecable, la ambientación es perfecta en cada una de sus escenas y todo ello logra una calidad visual exquisita para ‘Dime quién soy’.