Una gala sin chispa, sin sorpresas y a la que le queda mucho por aprender

Lo más selecto del cine y la televisión se ha reunido, por videollamada, para premiar a lo mejor de estas dos disciplinas artísticas. En la madruga del 28 de febrero al 1 de marzo, la Asociación de la Prensa Extrajera de Hollywood (HFPA) ha celebrado la 78ª estampado de los Globos de Oro en donde han destacado unas claras favoritas, todo bajo la entorno de la primera ropa realizada en la pandemia.

‘The Crown’ se ha amotinado como la ganadora de la sombra con los cuatro premios a los que optaba y liderando en la categoría de drama, mientras que ‘Schitt’s Creek’ y ‘Gambito de dama’ se han llevado dos Globos cada una en Comedia y Miniserie, respectivamente. A nivel de premiados en el apartado televisivo, no ha habido grandes sorpresas, más allá de Jason Sudeikis que no se esperaba para nadie hacerse con el premio a Mejor Actor por ‘Ted Lasso’, pero eso no resta ecuanimidad a quienes han conseguido los galardones.

El problema de los Globos de Oro ha recaído en su ritmo, una crítica que se repite año tras año, y es que parece complicado dar siempre con la nota acertada en estas ceremonias. Hay que señalar que la pandemia no facilita las cosas, ya que impide grandes artificios, actuaciones espectaculares en directo y, sobre todo, que los ganadores suban al círculo un poco alcoholizados. No nos engañemos, uno de los grandes atractivos de estos premios era ver cómo las estrellas de Hollywood iban sufriendo las consecuencias de las bebidas espirituosas a medida que la ropa avanzaba.

Pero teniendo a sus espaldas los Emmy, que consiguió ser más rápida y ágil y sin contar con presentador, esto no vale como excusa. Amy Poehler y Tina Fey repitieron por cuarto año como las maestras de ceremonia y su trabajo, pese a ocurrir estado en diferentes lugares de Estados Unidos, ha sido muy correcta. Ya desde el principio consiguieron que se nos olvidara que no se encontraban sobre el mismo círculo, lo cual es un punto a honra en un contexto tan complicado como este.

Autocrítica por parte de la HFPA

El monólogo original de las dos presentadoras, plagado de bromas y de pullas a la HFPA, fue la prueba de que este siempre se veía enriquecido con las reacciones de los famosos a los que hacían cita. Al no estar estos presentes en los respectivos lugares, la realización resultaba estática y perdía atractivo. No obstante, fue una buena pasada por parte de la asociación el permitir las críticas en torno a ellos por la polémica que saltó hace pocos días a causa de la yerro de periodistas negros en sus filas.

Es más, a los pocos minutos de comenzar la ropa, el presidente de la HFPA y otras dos representantes hablaron de la exigencia de incluir de cara a la próxima estampado a personas negras y pertenecientes a otros colectivos discriminados, siguiendo con el discurso animado en redes sociales. Esta ha sido, sin duda, una buena táctica de comunicación: entonar el mea falta para que cuando los premiados dieran sus discursos, sus palabras sobre este tema supusieran solo un retentiva a lo que debería ser y no un zasca.

El problema de las videollamadas

En una ropa tan cuidada al detalle, piensas que nadie puede sentenciar, pero ni los Globos de Oro se salvan de los errores más comunes. El primer premio de la sombra fue para Daniel Kaluuya por «Felón and the Black Messiah» como Mejor actor de reparto. El inglés fue a dar su discurso de agradecimiento, pero el sonido de la videollamada falló, silenciando al actor. Tras varios segundos de confusión Laura Dern trataba de rescatar la situación hasta que finalmente el intérprete pudo cuchichear. Solo fue un hecho eventual y, por suerte, al principio de la ropa, lo que ayudaba a que quedara en el olvido según avanzaba.

Los discursos de aprobación del premio no han dejado nadie reseñable, más allá del de Jane Fonda al subirse al círculo por el honorífico Cecil B. DeMille, que le dio un punto social recordando las producciones que hablaban sobre temas controvertidos de ahora, como ‘Podría destruirte’, que, adicionalmente, había sido ninguneada por la HFPA. Pero siquiera ha habido nadie a destacar en los invitados que han tratado de poner el punto de agudeza en los interludios entre premio y premio.

La 78ª estampado de los Globos de Oro pasará a la historia por ser la segunda en la que se premia a una mujer directora, por asentar la exigencia de un cambio en la HFPA y, sobre todo, por ser la primera con medidas sanitarias, pero, a nivel de espectáculo televisivo, pasará al olvido. Ha sido una ropa correcta, con unos ganadores correctos (luego de varias meteduras de mata en las nominaciones), pero a la que le queda por instruirse para ofrecer un buen show.